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De la indignación al voto. Por decencia y por responsabilidad

21/05/2015

Vivimos tiempos de emergencia porque los que nos gobiernan, en la ciudad y en la Comunidad, han devaluado la democracia. Y pretenden, a costa de lo que sea, seguir ocupando las instituciones para saquearlas aún más.

Pero la democracia está por encima de sus manejos y puede ser un instrumento valiosísimo para expulsar a aquellos que se creyeron dueños de un poder que sólo tenían en préstamo.

Como decía el añorado Francisco Fernández Buey:

La democracia, toda democracia, es un proceso en construcción.

Y se hace todos los días más allá del voto, pero también, y sobre todo, con él.

Ya es hora de que empecemos a tomar las riendas de esta nave que tiene pilotos muy poco eficaces. O directamente ineptos como Rajoy que afirma, en un país de más de 5 millones de parados, que nadie habla ya del paro.

A estos desaprensivos gobernantes les asusta la política como arte del bien común y hasta la participación. Por eso les interesa separarnos, enfrentarnos y fomentar la abstención, desprestigiando la democracia. Así lograrán seguir en el poder con menos votos.

Debemos  separar propuestas de propaganda vacía. Denunciar sin piedad a los políticos corruptos, pero no a todos. A los indecentes que viven de la política, pero no a todos. Todos los políticos no son iguales.

La culpable no es la política, sino ciertos políticos que la usan para sus fines. Las culpables no son las instituciones, sino las personas indignas que las ocupan y corrompen. Porque han hecho de ellas un sistema para delinquir.

La corrupción no sólo es un delito, también provoca paro y pobreza. Si el dinero que se desvía a actividades ilícitas se invirtiera en servicios sociales y políticas de empleo, la sociedad mejoraría.

En Valencia, la factura de la corrupción asciende a muchos miles de millones de euros sólo en procesos descubiertos. Casi el presupuesto de la Generalitat en 2013. Y el siniestro caso Rus amenaza superar esa cuantía.

Sobraría para cubrir con creces Sanidad, Educación y Servicios Sociales. Hay dinero, pero se ha desviado para enriquecer a unos cuantos.

Esta sociedad ha regalado mayorías absolutas a personajes sin moral que han manchado la decencia y la democracia. Muchos votos, durante años, han mantenido en el poder a personajes indignos. Personajes que se creyeron monarcas absolutos. Que nos trataron como a súbditos no como a ciudadanos. Que olvidaron que estaban ahí para servir al bien común.

Usaban las instituciones para su enriquecimiento sin escrúpulos. Los hemos oído, los oímos cada día, en infames conversaciones grabadas. Y las sospechas se vuelven certezas.

Se sirven de la democracia pero no creen en ella.

Ahora, con lo que sabemos, se trata de no olvidar. De ser consecuentes y de no dar nuestra confianza a quienes la traicionaron y se llevaron nuestro dinero y nuestros derechos. Los mismos que nos pedían austeridad y sacrificios con voz lastimera y con cara de circunstancias.

No son ellos los indignados ni las víctimas. Somos nosotros los que hemos soportado y sufrido sus desmanes. Nosotros, quienes nos apretábamos el cinturón mientras ellos se enriquecían.

Pero nos queda la palabra y el voto.

Votar es un derecho y también una obligación. No les hagamos el camino fácil a estos oportunistas que viven de la política. Negarles el voto es la manera de corregir y castigar la injusticia social que han propiciado, de recuperar los derechos arrebatados y de restaurar la democracia perdida.

Necesitamos castigar  la injusticia, la desigualdad, la xenofobia, la infamia de los que nos gobiernan.

No dejemos que sigan poniendo sus sucias manos sobre la política digna. No permitamos que ahoguen nuestra palabra, la discrepancia y la crítica.

Participemos en la única ocasión en la que podemos elegir de modo personal. Los hartos de estar hartos les marcaremos el camino de la salida y lo haremos en defensa de una democracia a la que han traicionado los mismos que llegaron al poder gracias a ella.

Desempolvemos las viejas armas de la decencia y la dignidad. Superemos dudas y miedos y actuemos.

Transformemos nuestra indignación en voto. Por decencia y por responsabilidad.

Para no ser cómplices de la infamia.

Imagen 1: Cristales de Rick Beck. Clear prostrate figure, 2014

Imagen 4:Cristales de Rick BeckAmber dreamer, 2014

Imágenes 2 y 3: Fotografías de Chema Madoz

Nota. Tras escribir esta columna, se hace pública una grabación que desvela el intento de compra del partido UPyD por parte el Partido Popular en Gandia. Un escándalo de dimensión nacional que conocemos gracias a la única publicación independiente de la ciudad, Gente de La Safor.

Ya conocíamos los métodos de compra de votos por otra grabación hecha por un vecino en la que se ofrecen entradas para un parque inexistente que sólo “será realidad” si se vota al PP.  Asunto del que se han hecho eco medios nacionales.

Las transcripciones muestran la indignidad y la campaña oscura de un alcalde antidemocrático que no duda en hacer sucias trampas para seguir en el poder. Que pone sus sucias manos sobre la política digna y traiciona la democracia a la que debe la alcaldía. Que ahoga la palabra, la discrepancia y la crítica mientras miente sin cesar en declaraciones a medios afines.

Queda clara su participación en el intento de corrupción, aparece su nombre, y su férreo control de los medios de comunicación de la ciudad. No nos merecemos más políticos zafios, marrulleros, mentirosos. Ni nos merecemos medios de desinformación masiva que los jalean y aplauden.

Precisamente, la revista Gente de La Safor, que publica el escándalo, es “castigada” por él por el mero hecho de informar y ser incómoda para el poder. Le niega publicidad institucional, de modo ilegal porque está obligado a hacerlo, y presiona a anunciantes privados para que hagan lo mismo. Una asfixia económica a la libertad de expresión fruto de la censura de un alcalde absolutista que muchos esperamos que sea expulsado por la ciudadanía del poder el próximo domingo. Le deseamos, como dijo Rosa María Sardà en su agradecimiento al Premio Max de Honor :

Unas vacaciones que esperamos que sean muuuuuy largas.

Por la política limpia. Por decencia y responsabilidad. Para no ser cómplices de la infamia.

Ya no soportamos más vergüenza

07/05/2015

Ante las demoledoras revelaciones de la semana pasada sobre la presunta trama de la Diputación de Valencia y su presidente, Alfonso Rus, recordé las palabras del poeta Yevtushenko:

Llegará un día en que nuestros hijos, llenos de vergüenza, recordarán estos días extraños en los que la honestidad más simple era calificada de coraje.

Porque es muy duro escuchar a un gobernante contar billetes en un coche mientras los valencianos sufren recortes, paro, pobreza, desahucios y largas esperas cuando están enfermos.

Duele saber que, presuntamente, los elegidos para gestionar el dinero público habían organizado una red para saquear dinero de nuestros impuestos y llevarlo a su bolsillo en vez de a los servicios sociales.

Sospechábamos que las instituciones valencianas estaban podridas, pero ahora la sospecha se materializa en conversaciones ofensivas.

Sabemos que los gobernantes de esta Comunidad han fallado estrepitosamente y que hasta han sido multados por Europa por mentir y ocultar el déficit.

Como han fallado también a nivel estatal. Porque no pueden alegar ignorancia quienes los han amparado, defendido y apoyado hasta ayer mismo, como Mariano Rajoy.

La endogamia partidista ha permitido que se oculten conductas execrables, y son culpables por omisión. Todo político que se aparta de la moral es un mal político. Y también quien lo ampara.

El director de campaña del PP afirma cínicamente que esto no les pasará factura en las próximas elecciones. Y pienso que se equivoca.

Ignorar el dolor ajeno no sale gratis. Dolor que ya está muy por encima de nuestras posibilidades de aguante. Acorralar y despreciar a un pueblo no trae buenas consecuencias nunca.

Porque ellos sí nos abochornan, ellos nos han convertido en autonomía líder en corrupción. Valencia ocupa lugar destacado en la ignominia nacional. Esta sociedad ya no soporta más vergüenza.

Dudo mucho que siga votando a políticos que la han insultado como Rus, que la han dejado sin televisión pública en su lengua y lideran recortes educativos, como Fabra.

Necesitamos decirles que ya basta. Necesitamos exigir decencia y honradez. Hacer oír nuestra voz y nuestro voto en las próximas elecciones. Decirles que estamos hartos de campañas electorales que recuerdan a los malos estudiantes, que sólo trabajan días antes del examen. Hay que castigar y denunciar su indecencia.

Demostrar que no somos cómplices de hechos, que no son casos aislados, sino marca de un estilo de gobernar nefasto por parte del Partido Popular.

Y los culpables son las personas indignas que ocupan y manchan las instituciones. Los politicastros que han destruido la política como arte del bien común y ética de lo colectivo. El Partido Popular está podrido desde sus orígenes, como han demostrado los papeles de su tesorero Naseiro.

La ciudadanía tiene derechos y también obligaciones. No basta conocer el bien para ser buena persona. Hay que tener voluntad de llevarlo a la práctica, denunciar a quien atenta contra él y nunca apoyar con el voto a quien destruye la democracia.

Porque estas personas que no sirven al bien colectivo son antidemócratas. Auténticos granujas que se burlan de nosotros.

Si la política favorece a los amigos más allá de la ética y la justicia, se comporta como una mafia y se convierte en politiquería. La esencia de la corrupción lo impregna todo y ya apesta.

Da la sensación de que nos desprecian y se burlan de nosotros, envueltos en esa prepotencia que sólo viene de su falta de conexión con la realidad. Este país se desangra, y los que tienen la obligación de salvarlo lo han saqueado.

Necesitamos políticos que alivien nuestro dolor, que sufran con nosotros y sientan el clamor de los desprotegidos.

Estamos hartos de que nos mientan e insulten cuando nos venden una recuperación falsa que sólo busca arañar votos en las próximas elecciones.

Caminaremos con la nariz tapada, pero con los ojos abiertos y los oídos atentos.

Y sobre todo miraremos de frente a la decencia. Nunca miraremos a otro lado a la hora de emitir nuestro voto. Para no ser cómplices.

Imágenes: Fotografías de Chema Madoz

 

Derechos, censuras y manipulaciones

30/04/2015

En su discurso de agradecimiento por el Premio Cervantes, Juan Goytisolo se declaraba “nacionalista cervantino”, como Carlos Fuentes.

Ciudadano del país de la duda, lejos de la uniformidad y de las identidades excluyentes. Antidogmático, indignado y rebelde contra la injusticia y contra la desigualdad.

Las razones para indignarse son múltiples y el escritor no puede ignorarlas sin traicionarse a sí mismo. No se trata de poner la pluma al servicio de una causa, sino de introducir el fermento contestatario. Los contaminados por Cervantes no nos resignamos a la injusticia.

E injusticia es la mentira, la manipulación de información, la censura y la quiebra de derechos constitucionales.

Cuando un gobernante necesita cubrir su impotencia o sus errores adquiere maestría en el arte del enmascaramiento, como ocurre en esta ciudad.

El alcalde y su gobierno en pleno mienten, faltando directamente a la verdad o construyendo una realidad paralela a la medida de sus intereses.

Sin complejos y sin pudor. Utilizan los medios afines como altavoz de sus manejos, censuran y acosan a los críticos y hurtan a la ciudadanía el derecho fundamental consagrado en el artículo 20.1 de la Constitución:

Se reconoce y protege el derecho a

 “comunicar y difundir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”

Que también dice en su punto 2:

El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

Pues bien, el alcalde de esta ciudad fue llamado a declarar ante el fiscal el pasado 26 de marzo. La información se nos ocultó hasta ayer.

Está acusado de vulnerar, presuntamente, derechos cívicos fundamentales de las personas inmigrantes por negarles el empadronamiento obligatorio por ley.

No contento con negarse a seguir las normas del Estado y burlar el artículo 20 de la Constitución, falta de nuevo a la verdad al leer sesgadamente la reciente normativa del BOE que rige el empadronamiento.

Porque no sólo no le da la razón, lo que iría contra la norma nacional, sino que se la quita de pleno.

Dice el Boletín Oficial del Estado:

El objetivo de exigir  documentación identificativa es exclusivamente comprobar la identidad con independencia de su situación legal en España. Al Ayuntamiento no le corresponde realizar ningún control sobre legalidad o ilegalidad de la residencia en territorio español de ninguno de sus vecinos.

Debe empadronarlos incluso cuando la vivienda sea “un albergue, una chabola, un descampado o una cueva“.

Por fortuna sabemos leer, comprendemos lo que leemos y sobre todo sabemos pensar para eludir tanta manipulación. Porque además de mentira hay torpeza.

Sólo necesitamos medios valientes y libres que estén a la altura de las circunstancias. Altura que supone contrastar los datos servidos por el poder, publicando las fuentes originales. Ofrecer una visión plural de los hechos y no silenciar nunca asuntos importantes para la ciudad aunque molesten al poderoso.

Pobre periodismo si nunca incomoda…

La información se nutre de veracidad, en el campo moral, y precisión en materia de hechos.

Su misión es dejarnos el camino libre para que podamos entender la realidad a pesar de la manipulación.

Porque eso, entender la realidad, forma parte de nuestros derechos y libertades y también de las obligaciones del periodismo.

Los medios de comunicación son mediadores no diques de contención de la información incómoda para el poder.

Y vuelvo a Cervantes, el hombre que se confesaba más versado en desdichas que en versos:

La verdad adelgaza pero no quiebra y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua. La verdad puede enfermar, pero nunca morir del todo.

 

Imágenes 2 y 3: Fotografías de Chema Madoz

Horas después de escribir esta entrada, el ministro de Justicia de España, Rafael Catalá, aboga por multar a medios que publiquen filtraciones. En medio de escándalos diarios que salpican sobre todo a su partido, el Partido Popular, el ministro decide amordazar y penalizar al mensajero en vez de atajar la corrupción y vigilar, si es necesario, a los filtradores.

Los mandatos constitucionales parecen papel mojado para este Gobierno.

Como bien dice Ignacio Escolar:  No a la mordaza contra la prensa.

Silenciar las noticias incómodas no es democrático. No nos vamos a dejar.

No es sólo humanidad, es justicia

23/04/2015

El domingo pasado 800 personas murieron ahogadas en el Mediterráneo. Otras 100 más el lunes. Ya van casi 2.000 este año. Diez veces más que en 2014.

Personas que encuentran la muerte en el camino desesperado a otra vida en la que sólo quieren ser “seres humanos”, según sus palabras.

Duele comprobar cómo nos hemos acostumbrado a esta tragedia y escuchamos las noticias como inevitables. Pero no lo son.

No se trata tan sólo de humanidad, caridad o piedad, se trata de justicia.

La mayoría de los que se juegan la vida huyen de guerras, estados fallidos, persecuciones políticas. Son muertos en vida que tienen derecho a ser refugiados según las normas de Naciones Unidas que ya ha reprochado a Europa su falta de compasión por darles la espalda.

La migración forzada no tiene sólo causas económicas sino también políticas. Los migrantes refugiados, los sin casa, los sin tierra son tratados como desperdicios del sistema. Ningún continente ha sufrido como África las consecuencias de la globalidad liberal.

Y ninguna valla, ejército ni frontera podrá detener su desesperación. Hasta la muerte les parece mejor que sus vidas.

Por mucho que el Ministro de exteriores español lo niegue, Europa tiene la obligación jurídica de atender caso por caso a las personas que llegan a ella y si no lo hace vulnera la ley. Quien no socorre a un náufrago es un delincuente.

Tampoco acierta el Ministro de Interior cuando insiste, perversamente, en hablar de efecto llamada. Sabe bien que es un “efecto desigualdad” el que empuja a las personas desesperadas hasta a morir ante la falta de futuro.

Resulta curioso que ambos ministros se digan fervientes católicos y hagan gala de su humanismo cristiano mientras niegan socorro a los más necesitados. Cuando no ordenan disparar balas de goma, como en Tarajal y los devuelven ilegalmente,después.

Tras la desgracia de Lampedusa, se organizó Mare Nostrum, un sistema de ayuda ejemplar que rescató a casi 80.000 personas del mar. Detuvo a más de 200 traficantes de personas y palió tanta tragedia. Pero España, entre otros, protestó por su coste y se sustituyó por otro, Frontex, en el que no había ayuda, sólo vigilancia de fronteras. Puro control de naves sin experiencia en salvamento.

Amnistía Internacional advirtió hace meses de que se perderían muchas vidas. Pero parece que hay vidas de segunda y el dinero no está para salvarlas. El mezquino ahorro de una minucia, comparada con las inyecciones a los bancos, ha costado muchas muertes.

Cuando la Unión Europea recibió el Premio Nobel de la Paz, su presidente dijo:

Todos compartimos el mismo planeta. Todos somos parte de una sola humanidad. Tenemos una responsabilidad especial sobre millones de personas que viven en una situación de necesidad.

Pura palabrería, porque nunca Europa ha tenido la valentía de afrontar el asunto de manera global. Ha sido mezquina y egoísta y nunca se ha sentido responsable. Porque es cuestión de pobres. Los más pobres de la Tierra.

No podemos mirar a otro lado y pretender ser prósperos a la sombra de la miseria del Sur.

Estos días recordaba a los exiliados que fueron acogidos en México tras la Guerra Civil española por el presidente Cárdenas. Las personas que cruzaron a pie los Pirineos, los emigrantes económicos del franquismo. Y pensaba cómo pueden olvidar los países su historia.

Y también, las lúcidas palabras de John Berger en su libro, Un séptimo hombre, sobre la migración internacional tras la Segunda Guerra Mundial:

Este sistema despoja al individuo de futuro -nadie piensa ya en él- y lo obliga a ignorar el pasado como algo prescindible que puede ser tirado como una hoja de afeitar usada.

Mientras se subvencionan economías del primer mundo, el tercero agoniza, expoliado y abandonado a su suerte. La Unión Europea es incapaz de abordar con coraje esta situación.

Europa pasó de la devastación a convertirse en una de las economías más fuertes del mundo. La España franquista prosperó, entre otras injusticias, gracias a la emigración en los años oscuros de la posguerra. No podemos poner vallas ahora, mirar a otro lado y olvidar lo que fuimos.

La mejor valla sería un plan efectivo de desarrollo que permitiera a estas gentes vivir en su país en condiciones dignas. Nunca vendrían.

Porque nadie quiere ser arrancado de su tierra.

El hombre que nunca dejó de soñar

16/04/2015

El pasado lunes, Eduardo Galeano emprendió su último viaje.

Nunca dejó de caminar con la vista puesta en el horizonte de la utopía porque para eso sirve el horizonte inalcanzable, para caminar.

No nos dejará nunca su voz lenta y cadenciosa. Y sus palabras, hermosas como pocas y llenas de tanta verdad, seguirán enseñándonos el camino de la justicia y de los Derechos Humanos que siempre fueron su meta y su guía.

Palabras incómodas para el poder, porque apuntaban a la verdad. Palabras llenas de poesía que caminaban a ras de suelo, con los pobres, los desprotegidos y los olvidados del mundo.

Siempre citaba los versos de Blas de Otero, también perseguido como él por la dictadura:

No dejan ver lo que escribo porque escribo lo que veo.

Veía más que los demás y sabía decirlo como nadie. Porque soñar es tener los pies en el suelo. Ser utópico es realizar lo imposible, y llamar a las cosas por su nombre es el camino verdadero.

Por eso denunció este mundo al revés en el que “el capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado”. O en el que el “oportunismo” se llama “pragmatismo”.

En el que el código moral “no condena la injusticia sino el fracaso”. Un mundo en el que “quien no tiene no es”. Donde “la publicidad manda consumir y la economía lo prohíbe”.

Su definición de este mundo cruel fue profética, como hemos comprobado en carne propia:

Se llama plan de ajuste a la ejecución de un país endeudado, cuando la tecnocracia internacional decide liquidarlo.

Siempre se rebeló contra el conformismo de los resignados. Contra el pensamiento único de los neoliberales:

Este mundo es igualador y desigual: igualador en las ideas y costumbres que impone y desigual en las oportunidades que brinda.

Y no hay justicia posible sin igualdad.

Su profunda humanidad le hacía rebelarse contra los abusos y denunciaba incansable la pobreza. Una pobreza que ya parece que ni nos indigna.

 Hasta hace veinte o treinta años, la pobreza era fruto de la injusticia. Lo denunciaba la izquierda, lo admitía el centro, rara vez lo negaba la derecha. Mucho han cambiado los tiempos, en tan poco tiempo: ahora la pobreza es el justo castigo que la ineficiencia merece. La pobreza puede merecer lástima, en todo caso, pero ya no provoca indignación.

Porque el neoliberalismo nos ha aislado:

Nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa. Nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y amigos cibernéticos.

Hay seres humanos invisibles, olvidados y explotados a los que llamó certeramente “los nadies”.

Sueñan los nadies con salir de pobres (…) Los hijos de nadie, los dueños de nada. Que no son seres humanos sino recursos humanos. Que no tienen cara sino brazos. Que no tienen nombre sino número (…)

Porque nos han enseñado a ver como normal un mundo injusto

 El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo. En su escuela, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación.

Pero Galeano se empeñó en volverlo del derecho. Porque “no hay desaliento que no busque su aliento, ni escuela que no encuentre su contraescuela”.

Y la prueba de que lo ha logrado es que estos días sus hermosas y sabias palabras han llenado las redes, los periódicos y las televisiones del mundo. Su voz ha resonado más fuerte que nunca y su enseñanza crece.

Porque él tuvo el acierto de añadir un nuevo artículo a la lista de los Derechos Humanos:

¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible.

Y somos muchos los que estamos dispuestos a ejercerlo más allá de conformismo, la manipulación y el silencio.

Gracias y buen viaje, maestro.

 

   

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

02/04/2015

La fe cristiana no es una ideología política ni puede ser identificada con ninguna de ellas. La Iglesia no patrocina ninguna forma ni ideología política. Si alguien utiliza su nombre para cubrir sus banderías, estará usurpándolo manifiestamente.

Estas palabras las pronunció el cardenal Tarancón, en la Iglesia de los Jerónimos, en noviembre del año 1975. Se proclamaba rey a Juan Carlos I.

Las he recordado estos días en los que parece que las autoridades de esta ciudad vuelven a caminar por la senda del nacionalcatolicismo.

Un estado de derecho no encaja con intentar nombrar a una Virgen alcaldesa ni con entregarle una vara de mando. Una ofensa a la democracia y también a la doctrina de quien dijo que su reino no era de este mundo y expulsó a los mercaderes del templo por comerciar en su casa.

Alguien debería aconsejar al alcalde de Gandia que lea el Evangelio y medite sobre él antes de ser exhibicionista de la fe. Hay que ir a las fuentes y conocer la doctrina antes de hablar de ella.

Pero parece que hay fieles que olvidan las pautas del maestro o quizá nunca lo han leído. Usan la religión sólo como un medio para lograr sus fines. Acusan de ignorancia a quienes no piensan como ellos y se sienten en posesión de una verdad revelada que parece que no conocen.

Ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Y se dan golpes de pecho sin saber que Cristo dudó de que precisamente esos entraran en su cielo. Lo más suave que los llamó fue sepulcros blanqueados.

La fe no se exhibe. Es patrimonio del alma, como decía Calderón del honor. Y sólo es palabrería hueca si no va acompañada de hechos que la justifiquen.

Tener fe no es pertenecer a una cofradía, ni recorrer las calles en una procesión. Sino cumplir los mandamientos.

Y el evangelio pide que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda. No predicar a los cuatro vientos, con reportaje gráfico incluido, las limosnas que el alcalde hace, con nuestro dinero y a su completo capricho, sólo a los que él considera dignos.

Porque hacer caridad humilla al necesitado. Promover la justicia social lo dignifica.

La beneficencia no puede nunca suplir a la justicia.

No es tener fe, tampoco, acusar al migrante de delincuente, sembrar la sospecha gratuita, discriminar por razón de origen.

Y vuelvo a recordar  las palabras del cardenal Tarancón:

La Iglesia exigirá a las autoridades que estén al servicio de la comunidad entera, que protejan la libertad de todos y la decisión común en los problemas de gobierno. Especialmente cuando se trata de promover los derechos humanos, fortalecer las libertades.

Como no podía ser de otro modo, derechos humanos, justicia igualitaria y valores verdaderos coinciden.

No son religiosos aquellos que exhiben su fe como un arma y la religión como una guerra  contra el infiel. Y no pienso sólo en los fanáticos de ISIS.

No lo son los que condenan al que piensa diferente, los que infringen las leyes, los que insultan, los que desprecian otras ideologías, los que mienten para lograr sus fines.

No se presume de ser católico, se cumple con los preceptos y se acepta humildemente que nadie puede alardear de perfección. Ni Cristo lo hizo. Y el papa Francisco lo ha recordado.

Esta semana puede ser un buen momento para que el alcalde repase los diez mandamientos, los preceptos evangélicos y las palabras del cardenal Tarancón.

Su fe se fortalecería, su conciencia también y quizá encontrara el modo de entender que la religión forma parte de la vida privada y que no se exhibe.

Mucho más él que siempre acusa a los demás de no respetar su privacidad.

Imagen 1: Mihaly Attila Kazsuba

Imagen 2: Fernando Almena

Imagen 3: Chema Madoz

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