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Contrastes

26/04/2016

 

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Para que las palabras dejen de ser huérfanas…

Zulema Pérez

 

 

Algunas veces hace tanto frío en el alma, que se agradece pasear bajo la nieve.

Poesía e imágenes para el Día del Libro

23/04/2016

 

 

 

 

Nadie mejor que Pablo Neruda para expresar lo que significa el libro.

Nadie mejor que el fotógrafo Chema Madoz, para ponerle imágenes.

Los dos, poetas. Uno, de la palabra. El otro, de la imagen.

¡Feliz Día del Libro!

 

ODA AL LIBRO 

LIBRO
hermoso,
libro,
mínimo bosque,
hoja
tras hoja,
huele
tu papel
a elemento,
eres
matutino y nocturno,
cereal,
oceánico,
en tus antiguas páginas
cazadores de osos,
fogatas
cerca del Mississippi,
canoas
en las islas,
más tarde
caminos                      
y caminos,
revelaciones,
pueblos
insurgentes,
Rimbaud como un herido
pez sangriento
palpitando en el lodo,
y la hermosura
de la fraternidad,
piedra por piedra
sube el castillo humano,
dolores que entretejen
la firmeza,
acciones solidarias,
libro
oculto
de bolsillo
en bolsillo,
lámpara
clandestina,
estrella roja.

Nosotros
los poetas
caminantes
exploramos
el mundo,
en cada puerta
nos recibió la vida,
participamos
en la lucha terrestre.
¿Cuál fue nuestra victoria?

Un libro,
un libro lleno
de contactos humanos,
de camisas,
un libro
sin soledad, con hombres
y herramientas,
un libro
es la victoria.
Vive y cae
como todos los frutos,    
no sólo tiene luz,
no sólo tiene
sombra,
se apaga,
se deshoja,
se pierde
entre las calles,
se desploma en la tierra.
Libro de poesía
de mañana,
otra vez
vuelve
a tener nieve o musgo
en tus páginas
para que las pisadas
o los ojos
vayan grabando
huellas:
de nuevo
descríbenos el mundo,
los manantiales
entre la espesura,
las altas arboledas,         
los planetas
polares,
y el hombre
en los caminos,
en los nuevos caminos,
avanzando
en la selva,
en el agua,
en el cielo,
en la desnuda soledad marina,
el hombre
descubriendo
los últimos secretos,
el hombre
regresando
con un libro,
el cazador de vuelta
con un libro,
el campesino
arando
con un libro.

 

 

Imágenes: Fotografías de Chema Madoz

La Tierra está seriamente enferma. Queda poco tiempo para intentar curarla.

22/04/2016

 

 

Cuando el científico James Lovelock estableció las bases de la Ecología, fue objeto de burla.

Según su teoría, Gaia -la diosa Tierra de los griegos- es un organismo vivo capaz de regular su temperatura y los procesos físico-químicos que en ella se producen. Si se siente agredida -caso de los gases de efecto invernadero- puede reaccionar de manera inconveniente para los humanos.

Hoy, sequías, huracanes, tsunamis, desastres ecológicos y desertización le han dado, por desgracia, la razón. La venganza de Gaia está en marcha y afecta siempre a los más débiles.

Fue un error que el ser humano dejara de adorar a la tierra para pensar en dioses remotos

 nos dice.

El falso progreso se ha convertido en una máquina de muerte y la vida en el Planeta está en peligro.

La economía capitalista beneficia a 1500 millones de personas y perjudica a 4500 millones. Una situación insostenible. Los países desarrollados producen millones de toneladas de residuos tóxicos que se vierten a ríos y mares. Escasea el agua potable y decenas de especies desaparecen cada día.

La Tierra es un organismo vivo que hemos heredado. Pero, en palabras del historiador Toynbee,

Destruirla ya no es un privilegio de Dios.

Diversas voces convergen en deseo de evitar este ecocidio del que la especie humana es responsable.

Como la del  teólogo brasileño Leonard Boff que, sometido en los 80 por Juan Pablo II a un proceso inquisitorial y obligado al silencio, abandonó la orden franciscana para seguir diciendo la verdad sin imposiciones.

Denuncia que la misma lógica que explota a las personas abusa de la Tierra. Sólo una ecología social que supere la injusticia y evite la pobreza puede evitar la destrucción de la vida. La injusticia global provoca hambre y migraciones. El grito de la Tierra es el grito de los pobres. Nuestro desaforado consumismo mata su posibilidad de vida y desarrollo.

O la del padre de la Biodiversidad, el biólogo Osborne Wilson, que ruega a las personas religiosas que dejen de lado diferencias con laicos y científicos materialistas como él y se unan para salvar al Planeta.

Superar esta crisis supone solidaridad con los más débiles. Es necesaria una gran coalición de fuerzas éticas y conciencia colectiva.

Los poderes públicos no van a tomar la iniciativa. Hay muchos intereses.

 

La Tierra está seriamente enferma. Queda poco tiempo para intentar curarla. La naturaleza sólo se defiende y se rebela contra la estupidez humana.

¿Cómo explicarlo a los jóvenes? ¿ Cómo decirles que hemos amenazado su futuro, puesto en peligro lo que les pertenece? ¿Cómo pedirles perdón por el daño causado y lograr que confíen en quienes lo han permitido?

Decía Tocqueville que cuando el pasado deja de iluminar el futuro el espíritu avanza entre tinieblas. La luz puede venir de un nuevo humanismo guardián de la vida y respetuoso con el medio ambiente. La misma ciencia que empezó esto con la revolución industrial puede aportar soluciones con una inyección de humanidad, responsabilidad y cooperación. Lograr que la economía de mercado en que vivimos no sea, también, una sociedad de mercado en la que todo, hasta la vida, esté en venta.

Hoy no basta la ecología. Necesitamos nuevas miradas que sirvan de contrapeso al crecimiento a cualquier precio y al falso progreso. La  ecología social es el camino que puede frenar los riesgos de la utilización mercantil del ecologismo. Porque el perverso negocio empieza a utilizar cínicamente el reclamo de “lo verde” para incorporarlo al consumo insostenible.

El compromiso cívico debe actuar de centinela del poder. Comenzar por una austeridad individual frente al consumismo. Hace falta un gran pacto social por la Tierra.

 Si sospechamos un mundo mejor, debemos buscarlo. Nada es aún definitivo.

Esperanza contra armas

22/04/2016
Abdallah Almahmoud, un refugiado sirio que se encuentra en el campo de Idomeni, relata a Diagonal cómo fueron los ataques de la policía macedonia contra los refugiados de Idomeni (Grecia) que provocaron más de 200 heridos el 10 de abril.
idomeni_mahmoud

En primer lugar
No somos terroristas y no nos enfrentamos a la policía. Ellos tienen pistolas, gases lacrimógenos y otras cosas. Nosotros sólo tenemos la esperanza…

La gente intentó pasar a Macedonia ayer porque estaban aquí desde hace 45 días o más. Y no saben cuánto tiempo más tendrán que quedarse aquí hasta que en Europa decidan algo útil para nosotros.
Sólo hablan y hablan, bla bla blaaaa
El sistema de reasentamiento no es útil porque Skype no funciona y la frontera no está abierta. Sólo nos dicen que vayamos a otro campo, que es mejor que Idomeni. Pero si vamos, qué pasará, estaremos esperando para nada. O pagaremos mucho dinero a traficantes para ir a países de Europa y es caro y peligroso.
Para una persona hay que pagar unos 3.500 euros.

Mucha gente tiene familia en países europeos. No quieren ir sólo a Alemania y escapar de la guerra
Ayer intentaron hacer algo. Y quizá lo intentarán una y otra vez.

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Foto:ABDALLAH ALMAHMOUD

Ayer fue terrible.
Al principio, mucha gente se quedó en las vías del tren y unas diez personas con un oficial griego fueron a la frontera para hablar con la policía de Macedonia. Ellos, por supuesto, no abrieron la frontera.

Después de eso un montón de jóvenes se acercaron a la frontera para cruzar a Macedonia pero la policía macedonia les lanzó bombas de sonido y gases.
Dijeron a la policía “por qué nos disparáis”, estamos aún en territorio griego pero no les importa.

Las primeras tres horas nadie intentó lanzar piedras a la policía, pero después de que tres hombres recibieran disparos de balas de goma en la cabeza y de que hubiera un montón de gas a su alrededor, empezaron a lanzar piedras.

Y a veces la policía de Macedonia entraba a territorio de Grecia para golpearlos.
Espero que los medios lo hayan fotografiado. Esto duró desde las diez hasta las seis. La gente llevaba papeleras para esconderse detrás de ellas.

Mi mejor amigo y yo intentamos junto a otros mantener a los niños y las mujeres lejos. Y tratamos de cubrirnos de los gases.
A veces fracasábamos y llorábamos de dolor y descansábamos y regresábamos a ayudar a otros.
Al principio nos cubríamos del gas con nuestras ropas hasta que trajimos mantas.

Tuvimos algunos problemas con MSF porque estaban en tiendas normales lejos de nosotros e intentamos usar algo de limón y cola para echarnos a la cara.
Después de eso vinieron algunos doctores y voluntarios detrás de nosotros con equipo médico y nos ayudaron.

Y el área por la que intentamos pasar estaba vacía, no había tiendas en ella, pero la policía de Macedonia lanzó gases lacrimógenos cerca de nosotros sobre las tiendas, sin importarles los niños, y lanzaron gases lacrimógenos cerca del centro médico.
Y dispararon balas de goma.

Después de eso la gente empezó a jugar con la policía de Macedonia, corrían y se hacíanselfies y la policía estaba enfadada y nos lanzaban más y más gas y luego lanzaban gas sobre las tiendas, no sobre nosotros, porque cuando lanzaban gas sobre nosotros nos cubríamos, y cuando nos disparaban balas de goma nosotros sólo bailábamos, jajaja.

Hubo una bala de goma especialmente para mí y para mi amigo, porque nos tomamos un selfie con ellos y nos lanzaron una bomba de sonido.

Al final del día había varios heridos, mucha gente con los ojos rojos y con tos.

Esperamos que Europa decida algo útil y rápido para nosotros.

*Abdallah Almahmoud es un refugiado sirio, de la ciudad de Alepo, de 26 años de edad. En Siria era estudiante universitario y trabajaba como mánager de marketing. Se encuentra en el campo de Idomeni, en la frontera con Macedonia, desde el 1 de marzo.

 

Publicado en DIAGONAL 17/04/16 · 8:00: https://www.diagonalperiodico.net/global/30064-ellos-tienen-armas-nosotros-tenemos-la-esperanza.html

El ojo de Dios

02/04/2016

 

El periódico nos remite a los sucesos, la poesía al suceder de las cosas.

Justo Alejo

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NATE BATEV (EFE)

Yo tengo esperanza.

(…)

Las cosas me miran

y es peor si me hablan.

(…)

los hombres son tigres

los niños son viejos.

(…)

Los huérfanos huelen a madre,

los pobres a humo,

los ricos a brea.

GLORIA FUERTES

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GIANNIS PAPANIKOS (AP)

El niño quiere agua.

la criatura nueva se coloca

al centro de la luz…

(…)

el padre llama al fuego entre las piedras

y el fuego acude.

(…)

quema ramas,

manojos de romero y tomillo,

condensa la luz de la montaña.

MARÍA BENEYTO

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YANNIS BEHRAKIS (REUTERS)

La sagrada

pobreza humana, va soñando ahora

que la esperanza es algo más que un nombre

verde, con ramas, pájaros y hojas.

MARÍA BENEYTO

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PETROS GIANNAKOURIS (AP)

Y me pregunto con John Berger

¿Ha pasado la cámara a sustituir al ojo de Dios?

No cerremos los ojos

27/03/2016

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John Berger señaló recientemente que un libro, a diferencia de sus autores, crece más joven a medida que pasan los años. Ciertas obras no envejecen y siguen siendo tan pertinentes en el presente como lo fueron en el momento de su publicación.

Eso ocurre con su libro, Un séptimo hombre, una obra publicada en México en 1975. Es un alegato certero sobre la migración humana y la condición de los  migrantes en Europa.

Es el relato del camino de millones de personas obligadas a abandonar su tierra y familia para convertirse en trabajadores migrantes.

Berger ha colaborado una vez más con el fotógrafo Jean Mohr para producir este lamento por el subproletariado, los trabajadores desplazados del sur de Europa.

Concebido como una película-documental-álbum de familia, el libro se estructura en tres capítulos que representan la salida, el trabajo y el regreso. Su potente mezcla de hechos, cifras, poesía, teoría abstracta y fotografías nos abre a la experiencia deshumanizante de la migración para revelar una falta embrutecedora de libertad en el corazón del capitalismo neoliberal, que Berger reconoce sin rodeos como “fascismo económico”.

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Revisión médica en Estambul/ JEAN MOHR

Ayer, Europa deshumanizaba migrantes y los reducía a mano de obra barata. Hoy, Europa cierra los ojos y las puertas a la llegada de refugiados. Los vende por unos millones de euros y los condena al sufrimiento y a la vuelta al terror del que huyen.

El interés, los cálculos electoralistas, el apego al poder han podido más que los derechos humanos, la solidaridad y la legalidad.

Porque esas personas tienen derecho de asilo, como reconoce la Convención de Ginebra desde 1951.

No se trata de caridad, ni de piedad, ni de hospitalidad, se trata de cumplir la ley. Y Europa no lo ha hecho.

Las fotografías son reliquias del pasado, dice Berger. Y también testigos del horror del presente.

Es posible que la fotografía sea la profecía de la memoria social y política todavía por alcanzar. Una memoria así acogería cualquier imagen del pasado, por trágica, por culpable que fuera.

Así lo afirma en su otro libro, Mirar, donde analiza cómo el ojo de la cámara y el ojo del artista nos hablan del significado oculto en la mirada cotidiana.

La vista llega antes que las palabras. El niño mira y ve antes de hablar.

Y los fotoperiodistas son hoy los ojos y la voz de los abandonados a las puertas de la Unión Europea.

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He recordado a Berger estos días en los que la memoria se plasma en las imágenes de los fotoperiodistas que captan el horror de los refugiados abandonados a su suerte por esta Europa cruel.

Este sistema despoja al individuo de futuro -nadie piensa ya en él- y lo obliga a ignorar el pasado como algo prescindible que puede ser tirado como una hoja de afeitar usada.

Las palabras de Berger deberían golpear nuestras conciencias junto a las imágenes de la vergüenza que nos hacen sentir dolor, rabia e impotencia.

Sólo un desalmado puede permanecer impasible. Reaccionemos. Hagamos lo que esté en nuestra mano para evitar que sigan siendo la insolidaridad y el egoísmo quienes dicten quién debe vivir en condiciones dignas y quién no.

No hay que resignarse. Berger vuelve a acertar cuando dice:

Cuando dos o más personas están de acuerdo se forma una bolsa de resistencia contra la inhumanidad del orden económico mundial.

En un pequeño rincón de esta Unión Europea, un grupo de gente ha decidido actuar.

Se llaman #RefugiatsBenvingutsGandia.

Cada miércoles, a las 8 de la tarde, nos concentraremos para denunciar esta vergüenza. Es un pequeño acto simbólico, pero que mantendrá viva la historia de miles de personas abandonadas a su suerte.

#GandiaDiuSÍ a la solidaridad, a la humanidad, a la legalidad, a la generosidad. Queremos acudir con la fuerza de nuestro apoyo allá donde una madre vacile bajo el peso de sus hijos, donde un niño llore de frío y de hambre, donde un hombre cargue con su anciano padre. Allá donde un ser humano sufra de abandono y de olvido.

En su web, http://benvingutsrefugiatsgandia.es/  se puede encontrar más información sobre la acción que está en marcha. Recogida de material para paliar las necesidades de los refugiados

No cerremos los ojos porque, como decía el poeta Juan Gelman:

No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza.
La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.
Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran y
nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que
aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.
Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de
kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares
y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche,
duelen de noche bajo el sol.

 

Mirar y actuar son hoy imprescindibles para no ser cómplices de la infamia.

A boy walks in the mud in a refugee camp set along the Greek-Macedonian border near the Greek village of Idomeni on March 15 2016 where thousands of refugees and migrants are stranded by the Balkan border blockade AFP PHOTO SAKIS MITROLIDIS

AFP PHOTO SAKIS MITROLIDIS

Nieve en el alma

25/03/2016

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Allá donde los caminos terminan

dicen que no hay lugar

para niños.

V. ROJAS

 

 

 

Hasta la primavera es fría este año.

Desapareció la piedad.

El acuerdo de la Unión Europea con Turquía  vende, literalmente, a seres humanos desvalidos.

Nieva en el alma de muchos.

 

Entre Grecia y Macedonia. Fotografía de ROBERT ATANASOVSKI (AFP) 

 

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