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De la venganza política al negocio. Bebés robados

15/02/2018

Antonio Vallejo-Nájera

 

Febrero
15

Otros niños robados

—El marxismo es la máxima forma de la patología mental —había sentenciado el coronel Antonio Vallejo Nájera, psiquiatra supremo en la España del generalísimo Francisco Franco.
Él había estudiado, en las cárceles, a las madres republicanas, y había comprobado que tenían “instintos criminales”.
Para defender la pureza de la raza ibérica, amenazada por la “degeneración marxista” y la “criminalidad materna”, miles de niños recién nacidos o de muy corta edad, hijos de padres republicanos, fueron secuestrados y arrojados a los brazos de las familias devotas de la cruz y de la espada.
¿Quiénes fueron esos niños? ¿Quiénes son, tantos años después?
No se sabe.
La dictadura franquista inventó documentos falsos, que les borraron las huellas, y dictó orden de olvidar: robó los niños y robó la memoria.

Eduardo Galeano, Los hijos de los días.

 

Después de la guerra, la represión fue brutal. Miles de personas fueron encarceladas e incluso se habilitaron conventos como prisiones. A ellas fueron a parar muchas mujeres.

La cárcel de Ventas, concebida como un edificio moderno por Victoria Kent, se convirtió en un lugar infame. Tomasa Cuevas lo describe como un gigantesco almacén de mujeres. Antonia García dice: “Sólo recuerdo la locura de mi primer día en la sala de prisión: un sitio para 500 personas albergaba a 11.000. Las mujeres se tiraban al suelo a la vez, no había más sitio”.

En los años 40 se abrió una prisión para madres lactantes en Madrid. Las presas pensaron que las condiciones mejorarían. Mercedes Núñez, presa política, dice en Mujeres caídas de Mirta Núñez: “Ninguna madre podía cuidar de su hijo. Los niños vivían separados en un patio aparte y ellas trabajaban en talleres más de diez horas diarias”. En Santurrán (País Vasco) las monjas mandaron salir a las presas al patio. Cuando volvieron, sus hijos habían desaparecido. Ya no existían, no habían sido inscritos en el registro de entrada.

El rapto se convirtió en ‘legal’ por la Orden de 30 de marzo de 1940 que da la patria potestad al Estado. En España durante el franquismo hubo una “expropiación” de niños. Ya que fue un robo avalado por leyes.

El coronel y médico Vallejo Nájera, formado en Alemania e ideólogo del régimen, afirmaba que era necesario “extirpar el gen marxista” y recomendaba el traslado de los niños a hospicios para “la eliminación de los factores ambientales que conducen a la degeneración”. Para ello, aplicó descargas eléctricas a los presos y otros experimentos. Se le conoce como el Mengele de Franco.

80 años después no se saben todos los datos. Los tiene la Iglesia en sus archivos y ninguna ley la obliga a abrirlos.

Cerca de 30.000 niños fueron robados y cambiados de identidad en las cárceles y hospitales españoles durante la guerra y la posguerra.

“La maternidad asignaba a mujeres y niños expósitos un número que iba cambiando para no seguirles la pista. Falsificaban las partidas, apellidos. Y todo tejido por monjas, curas, secretarios, alcaldes y hasta médicos que se forraban. Era un negocio”, afirma Mari Cruz Martínez.

Avanzada la dictadura el secuestro de bebés continúa. El boom del robo de niños y niñas se produjo entre los años 1976 y 1983. Ahí, la compra y venta de bebés se dispara. Todo valía. En esos años, el tráfico de bebés robados adquiere unas dimensiones enormes y aún no se sabe muy bien todavía por qué.  Se señala a la Iglesia como principal inductora.

El robo continuó hasta los años 90, en la democracia, pudiendo  haber llegado a una cifra de 300.000 niños.

Lo que comienza siendo una venganza política, acaba convirtiéndose en un lucrativo negocio, que se lleva a cabo hasta los años 90, bajo gobiernos “democráticos”.

Serían cuatro las generaciones afectadas: los que eran niños en el momento que acabó la Guerra Civil, los que nacieron en los años inmediatos a la posguerra, los que lo hicieron en los años cincuenta, y la herencia de la impunidad llegó a afectar a niños robados en plena democracia.

El Gobierno de Mariano Rajoy no sabe, no contesta, y los juzgados archivan las denuncias.

A raíz de la visita de información realizada en España del 22 al 23 de mayo de 2017, la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo ha elaborado una serie de 31 recomendaciones a las autoridades españolas en relación a la trama de bebés robados durante el franquismo.

La Comisión 

lamenta el abandono, la indefensión y la falta de investigación satisfactoria por parte de las autoridades públicas que los peticionarios, víctimas y asociaciones de víctimas afirman haber sufrido hasta ahora; pide a las autoridades españolas que se comprometan a entablar de manera oportuna un diálogo reforzado y continuado con los peticionarios y las asociaciones de afectados.

 

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