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Al menos ella no envejece

04/12/2016

 

BOHÈME EN EL GARDA

 

Hoy casi se diría

que si cierras los ojos para oír a la soave fanciulla,

crujen dentro de ti todas las escaleras,

y hay una estación de moho verdecido,

que, de repente, vibra a la llamada

              de un tren.

 

   Pájaro el recuerdo, que nos viste

de absurdos la memoria.

Se levanta de pronto los domingos

y hace suya la luz

cuando trepa ventanas conmovidas,

versos, llanuras.

 

   El agua se ha arañado con un grito de nubes.

Precipita la noche faroles tristecientes

que nos abren de otoño el corazón. Y nos florece

un aire de mimosas quién sabe de qué puerto,

bajo cuántas banderas angelado este deseo de ser otro,

de existir con nombre diferente y amar otros lugares.

 

   Pues nadie nos espera

y no supimos regresar,

conjure tanta luz

los dedos del verano aquel.

Y no nos pesen las premoniciones.

 

   El Garda es un azogue

donde el otoño desliza sus patines

de niño intemporal.

 

   Il primo bacio dell´aprile è mío.

Silencio. Bohème está cantando.

 

Al menos ella no envejece.

Teresa Núñez ( Del libro La canción del agua, Premio Tardor 2000)

 

 

 

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