Skip to content

Cadenas que se disfrazan de cánones

21/06/2016

 

 

 

La sociedad competitiva y exigente en la que vivimos impone sus rígidas leyes y ahoga la libertad del ser humano.

Una de sus cadenas mas perversas es el canon de belleza impuesto, que sacraliza un cuerpo perfecto, delgado y ágil identificado, de manera perversa, con el éxito y el prestigio.

Los medios se encargan de recordarnos, en cuanto llegan los primeros calores, que nuestros cuerpos no están presentables, según sus malvadas normas,  y nos convencen de la necesidad de castigarnos con dietas y gimnasios que nos lleven a la soñada perfección. Perfección que dictan ellos.

Si no fuera porque sólo el 4% de los seres reales pueden acercarse al estereotipo que nos venden, no se trataría más que de una sana llamada a la autoestima. Pero esa cifra alarmante, unida a enfermedades letales como la anorexia y la bulimia, somete a la población, sobre todo la femenina, a una tiranía inaceptable.

La sociedad machista usa una vez más sus armas de modo sibilino y nos esclaviza con criterios estéticos que nos hacen odiar nuestros cuerpos y horrorizarnos por el paso del tiempo.

No en vano se ha dicho, de modo perverso, que la dieta es el sedante sociopolítico más efectivo para la mujer.

El fundamentalista deseo de perfección falsa e imposible, dictado por agentes externos, supone que el terror a engordar supere a veces el miedo a la muerte.

Nos están vendiendo apariencias. No puede reducirse al ser humano a una mera imagen. Pero, las relaciones personales, sobre todo en medios urbanos, se reducen a encuentros fugaces en los que las apariencias pueden llegar a eclipsar la esencia de los sentimientos.

De este modo nos convierten en objetos perecederos, con fecha de caducidad.

Nuestro mundo ha ganado, por fortuna, la batalla a la edad. Pero se niega, paradójicamente, a aceptar el envejecimiento.

La sacralización de la juventud y la perfección a toda costa no es más que otra cadena añadida a las que lastran la libertad de las personas.

1257164800_extras_albumes_0

Nada hay más gratificante que aceptar dignamente la propia imagen y el proceso vital. Es patético, y suele resultar ridículo, intentar negarlo, pretendiendo evitar lo inevitable.

No dejemos que nos amarguen la vida, y mucho menos los veranos, en nombre de oscuros intereses y figuras imposibles. Seamos libres.

  Vi que volaban los tiempos y que encerraban el cuerpo, mas no el deseo, que es libre y muy mal se encierra.

 decía Miguel de Cervantes en su obra póstuma, Los trabajos de Persiles y Sigismunda.

Cuando escribía estas palabras este ser admirable estaba  a punto de morir. Y era muy consciente de ello:

Puesto ya el pie en el estribo

con las ansias de la muerte

gran señor, ésta te escribo.

 

 

Imágenes 2 y 3: fotografías de Chema Madoz

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: