Skip to content

Inspiración

29/09/2015

 

 

Las ideas se atropellaban impacientes en su cabeza. Fluían otra vez las palabras en un torrente imparable.

Escribió frenético, durante horas, hasta que la última palabra cerró el relato soñado.

Respiró hondo. Volvía a ser el escritor que era.

Cuando despertó, la hoja en blanco seguía quieta,  más retadora que nunca,  sobre la mesa.

 

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: