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Dejen de hacerse notar y pónganse a cambiar el mundo

11/06/2015

Alguien decía ayer

Unos, como Pedro Zerolo, cambian el mundo sin que se note que lo hacen ellos, otros se hacen notar tanto que no dejan que el mundo cambie.

Palabras que reflejan la situación que padecemos en este país, en esta Comunidad y  en esta ciudad.

Las últimas elecciones fueron un soplo de esperanza para desprotegidos y olvidados. Pero llevan demasiado tiempo los elegidos derrochando ilusiones, sirviendo a egoísmos indecentes, y ofendiéndolos.

Ya basta. Sobra espectáculo y falta discreción y silencio. Sobran protagonismos  y falta responsabilidad. Falta empatía con los necesitados, la gente a la que prometieron cambio, y sobran actitudes de divo. Estamos hartos de egos y de falta de compromiso.

La sociedad española, y la valenciana en particular, viven una situación de emergencia económica, social, cultural y ética que no admite demoras ni juegos de poder.

El nivel de pobreza de los valencianos sube tres puntos respecto al año pasado. Un millón de personas vive en condiciones extremas. De ellos 150.000 son niños. La pobreza infantil se incrementa un 55% y se ha cronificado. Lo que supone que no es algo coyuntural sino estructural. Que forma parte de nuestra identidad. Es la más elevada de la UE detrás de Rumanía. Una vergüenza.

Estos niños padecen graves deficiencias alimenticias que arrastrarán de por vida y habitacionales, porque los desahucios han seguido aumentando a pesar de las mentiras de los gobiernos de turno. Y miles de personas no pueden pagar tampoco la luz y el agua.

Los que se hacen notar tanto deberían tener lo primero en su agenda, a la hora de sentarse a negociar, que demasiadas familias malviven con apenas 400€ al mes.

Los que se creen mesías redentores deberían contemplar la situación insostenible de personas dependientes arrojadas a la miseria por un copago injusto que ha sido revocado por la Justicia y que el Gobierno Fabra impuso.

Cientos de personas dependientes han quedado sin protección tras modificar el gobierno valenciano de modo perverso plazos y evaluaciones que sólo perseguían dejarlas fuera de las prestaciones.

También en Educación los profesores viven recortes insostenibles, se suprimen unidades públicas y se beneficia a la concertada. Los interinos han sido injustamente tratados y, tras el varapalo judicial a la Conselleria, se ven enfrentados y divididos.

Por no hablar de una Sanidad que cada día ve aumentar los copagos, disminuir las pruebas médicas necesarias, crecer las listas de espera, sufrir colapsos en urgencias. Mientras se sigue desviando pacientes a hospitales de gestión privada que nos cuestan mucho más caros. Desvío que se premia con puestos en esos hospitales, como ha ocurrido recientemente en Gandia. También hay puertas giratorias en la Sanidad valenciana.

Los que hablaban de cambio en su campaña deberían tener la decencia de mirar a las personas a los ojos antes de negociar poniendo condiciones previas. Meditar cuando ponen su persona por encima de las personas, porque juegan en el tablero del poder con vidas humanas.

Cuando hacen chascarrillos indecentes sobre cambios y recambios, cuando sus filias y fobias no les dejan ver la necesidad urgente de gobernar para todos.

La sociedad percibe que podrían tirar a la basura, sin piedad, la ilusión de muchos y permitir que siguiera la injusticia de un gobierno indigno sólo por una lucha de egolatrías.

No hay patente de autoridad democrática. Todos los votos valen lo mismo.

La sociedad les ha pedido que trabajen para ella y no por sus propios intereses. Que busquen lo que une, no lo que separa, que sea la izquiera inclusiva quien dé soluciones. Que se vaya esta derecha rancia, corrupta, xenófoba e insolidaria.

Basta ya de dirimir diferencias y lanzar amenazas a través de los medios de comunicación. Siéntense a solucionar los problemas. No creen más, que ya tenemos bastantes.

Háganlo por decencia, háganlo porque no pueden defraudar tanta esperanza. Háganlo porque, si ahora nos fallan, nunca habrá perdón. Porque si ahora burlan las ilusiones entenderemos que sus palabras estaban vacías y que nada ha cambiado en la política.

El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Pero lo más triste es que los niños seguirán siendo pobres, los dependientes y sus familias seguirán en un infierno, la enseñanza y la sanidad pública agonizarán mientras ustedes cambian cromos y  burlan algo tan serio como la vida de las personas. Una verdadera pena.

Dejen de hacerse notar y pónganse a cambiar el mundo desde la izquierda. Para eso los eligieron.

Imagen 2: Fotografía de Rodrigo García

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