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Derechos, censuras y manipulaciones

30/04/2015

En su discurso de agradecimiento por el Premio Cervantes, Juan Goytisolo se declaraba “nacionalista cervantino”, como Carlos Fuentes.

Ciudadano del país de la duda, lejos de la uniformidad y de las identidades excluyentes. Antidogmático, indignado y rebelde contra la injusticia y contra la desigualdad.

Las razones para indignarse son múltiples y el escritor no puede ignorarlas sin traicionarse a sí mismo. No se trata de poner la pluma al servicio de una causa, sino de introducir el fermento contestatario. Los contaminados por Cervantes no nos resignamos a la injusticia.

E injusticia es la mentira, la manipulación de información, la censura y la quiebra de derechos constitucionales.

Cuando un gobernante necesita cubrir su impotencia o sus errores adquiere maestría en el arte del enmascaramiento, como ocurre en esta ciudad.

El alcalde y su gobierno en pleno mienten, faltando directamente a la verdad o construyendo una realidad paralela a la medida de sus intereses.

Sin complejos y sin pudor. Utilizan los medios afines como altavoz de sus manejos, censuran y acosan a los críticos y hurtan a la ciudadanía el derecho fundamental consagrado en el artículo 20.1 de la Constitución:

Se reconoce y protege el derecho a

 “comunicar y difundir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”

Que también dice en su punto 2:

El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

Pues bien, el alcalde de esta ciudad fue llamado a declarar ante el fiscal el pasado 26 de marzo. La información se nos ocultó hasta ayer.

Está acusado de vulnerar, presuntamente, derechos cívicos fundamentales de las personas inmigrantes por negarles el empadronamiento obligatorio por ley.

No contento con negarse a seguir las normas del Estado y burlar el artículo 20 de la Constitución, falta de nuevo a la verdad al leer sesgadamente la reciente normativa del BOE que rige el empadronamiento.

Porque no sólo no le da la razón, lo que iría contra la norma nacional, sino que se la quita de pleno.

Dice el Boletín Oficial del Estado:

El objetivo de exigir  documentación identificativa es exclusivamente comprobar la identidad con independencia de su situación legal en España. Al Ayuntamiento no le corresponde realizar ningún control sobre legalidad o ilegalidad de la residencia en territorio español de ninguno de sus vecinos.

Debe empadronarlos incluso cuando la vivienda sea “un albergue, una chabola, un descampado o una cueva“.

Por fortuna sabemos leer, comprendemos lo que leemos y sobre todo sabemos pensar para eludir tanta manipulación. Porque además de mentira hay torpeza.

Sólo necesitamos medios valientes y libres que estén a la altura de las circunstancias. Altura que supone contrastar los datos servidos por el poder, publicando las fuentes originales. Ofrecer una visión plural de los hechos y no silenciar nunca asuntos importantes para la ciudad aunque molesten al poderoso.

Pobre periodismo si nunca incomoda…

La información se nutre de veracidad, en el campo moral, y precisión en materia de hechos.

Su misión es dejarnos el camino libre para que podamos entender la realidad a pesar de la manipulación.

Porque eso, entender la realidad, forma parte de nuestros derechos y libertades y también de las obligaciones del periodismo.

Los medios de comunicación son mediadores no diques de contención de la información incómoda para el poder.

Y vuelvo a Cervantes, el hombre que se confesaba más versado en desdichas que en versos:

La verdad adelgaza pero no quiebra y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua. La verdad puede enfermar, pero nunca morir del todo.

 

Imágenes 2 y 3: Fotografías de Chema Madoz

Horas después de escribir esta entrada, el ministro de Justicia de España, Rafael Catalá, aboga por multar a medios que publiquen filtraciones. En medio de escándalos diarios que salpican sobre todo a su partido, el Partido Popular, el ministro decide amordazar y penalizar al mensajero en vez de atajar la corrupción y vigilar, si es necesario, a los filtradores.

Los mandatos constitucionales parecen papel mojado para este Gobierno.

Como bien dice Ignacio Escolar:  No a la mordaza contra la prensa.

Silenciar las noticias incómodas no es democrático. No nos vamos a dejar.

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