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Del “tres en raya” al tridente infernal contra los débiles

25/09/2014

 

El informe DEC (Derechos y decisión política, relevancia Económica y Cobertura de los servicios) estudia el gasto público en servicios sociales de las tres administraciones, general, autonómica y local. Y ha sacado a la luz que el dinero destinado a ayudas a domicilio, a dependencia, a víctimas de violencia de género, comedores o teleasistencia se ha recortado en más de 2.000 millones de euros.

Se ha abandonado a miles de beneficiarios en riesgo de exclusión social.

Además, se han perdido en el sector más de 20.000 empleos.

Los servicios sociales son el pilar fundamental del Estado de bienestar, el indicador más fiable de la igualdad de un país y un termómetro de su grado de democracia.

En el nuestro, esta crisis ha sido la excusa para acabar con los derechos sociales y para cambiar las políticas públicas. Los recortes han aplastado a los débiles y han apuntalado a los poderosos.

El ministerio de Ana Mato ha desmantelado redes de apoyo a mujeres maltratadas, ayuda a personas en riesgo de exclusión y parece inmune a las alertas de las ONG sobre pobreza infantil.

Mientras, Rajoy presume de “raíces vigorosas”, “regeneración democrática” y de una España envidia de Europa.

Las autonomías gestionan más de la mitad de estos recursos y este informe desvela que la Comunidad Valenciana es la última en inversión, muy por debajo de la media española.

Esta Comunidad ha despilfarrado en fastos ruinosos, que pagaremos durante años, 12.500 millones de euros. Sólo Feria Valencia tiene un agujero de 1000 millones de euros.

El presidente Fabra no es capaz de conseguir que Montoro lo reciba, el Conseller de Hacienda da pasos atrás y adelante, disfrazado de gestor, para hacer políticas insolidarias y partidistas. Se protege a Calatrava, pero se abandona a la gente más necesitada.

Fabra miente cuando dice que los  servicios sociales son su prioridad.

Porque los servicios sociales parecen no existir ya en Valencia. Son un triste simulacro de lo que debería ser justicia social redistributiva. Tenemos la peor sanidad del estado, la educación pública más precaria y la menor red de ayuda a los excluidos. Por no hablar de que nunca se desarrolló la ley de Dependencia.

Y ahora pretenden bajar impuestos, con lo que aún habrá menos dinero para educación, sanidad y políticas sociales.

Tampoco en el ámbito local se ve la luz. Al contrario. Aumenta la ya abultada deuda en 50 millones, conocidos, en tres años. Se niega información  y la subida brutal de impuestos no trae más inversión social: aumenta el paro, la pobreza y las familias que no llegan a fin de mes.

En esta ciudad se ha sustituido la justicia por la beneficencia. El alcalde lava su conciencia cada día con fotos en las que dona migajas de nuestros impuestos, que no de su bolsillo, a asociaciones que sirven de parche para ocultar sus deficiencias en políticas sociales.

Sus recortes han afectado ya a integración, mediación y programas de apoyo educativo.

La lucha contra la pobreza y la desigualdad está ligada a políticas públicas de distribución de la riqueza, no a limosnas puntuales. Es la administración la que está obligada a apoyar al débil, no las asociaciones privadas que ejercen labores encomiables pero que no pueden ni deben sustituirla.

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Se han reducido trabajadores sociales, psicólogos, recursos humanos y materiales en una tarea sistemática de abandono del área de Bienestar Social.

Con una mano oculta se recorta drásticamente, mientras con la otra, pública y con foto, se hace caridad. Una caridad muy poco evangélica porque se alardea de ella.

Las contundentes palabras de Galeano lo definen muy bien:

La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba, la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.

La primera autoridad de esta ciudad, tras ganar las elecciones, presumía de poder e influencia “planetaria”, al gobernar su partido también en el Estado y en la Autonomía.

Todo parece apuntar ahora, con los datos en la mano, a que ese “tres en raya” del que alardeaba, lejos de traernos riqueza y prosperidad, se ha convertido en el tridente infernal contra los derechos sociales. Contra la justicia igualitaria y contra el Estado de bienestar.

Porque han pasado tres años y hay más dolor, más pobreza y más desigualdad. Porque una sociedad herida, sin servicios sociales básicos, no es una sociedad próspera. Porque no se puede basar el crecimiento en la exclusión.

Porque reducir más de un 50% la inversión en servicios sociales es una catástrofe para todos.

Porque se trata de inversión social y no de protección social.

Imagen 1: Dale, David Jon Kassan. Óleo sobre panel de madera. 

3 comentarios leave one →
  1. Inma permalink
    29/09/2014 21:16

    Y con todo, la ardua tarea de buscar un empleo donde no lo hay y en un contexto al que ya no perteneces. Así mes a mes. Força!

    Me gusta

    • 30/09/2014 8:25

      Força, Inma! Juntos somos más fuertes. Como dice Sábato. “El obstáculo no impide la historia.Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía, serán aptos para el combate decisivo”.

      Me gusta

Trackbacks

  1. Los recortes han aplastado a los débiles | Contra los recortes en Educación.

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