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Informarse para ser libres

20/08/2014

Nos enfrentamos también, en esta época de crisis varias, a una crisis de comprensión. Aumenta cada día la distancia entre lo que necesitamos entender y la información de la que disponemos.

Puede resultar paradójica esta afirmación en la era de la comunicación global, pero la excesiva información y su calidad dudosa amenaza con aplastarnos, confundirnos y desanimarnos.

Cada vez es más difícil separar el grano de la paja, la verdad de la mentira, los hechos desnudos de la opinión interesada. La realidad, los hechos no son opinables sólo son manipulables.

Los medios de comunicación deben ser sólo intermediarios entre la realidad y el ciudadano. Su pluralidad e independencia nos permitiría contrastar y formarnos un criterio propio. Pero cada vez son menos libres y dependen, cada vez más, de un solo amo que dicta sus normas.

Además, cada vez con mayor frecuencia, algunos están empeñados en imponer sus tesis y en convertirse en el único interlocutor de la ciudadanía. Para ello no dudan en manipular y confundir.

Traicionan el fin de la información los que no describen verdades, sino que las fabrican. Cuando los periódicos, radios y televisiones no reproducen hechos, sino relatos distintos u opuestos de la misma realidad, la verdad parece perdida, dice Ramoneda. Las libertades públicas se hunden en un fango de mentira.

Porque la democracia se basa en la verdad y en la transparencia, y la mentira puede herirla de muerte. No hay libertad ciudadana sin una información veraz y accesible que nos permita elegir libremente.

¿Cómo mantener la independencia? ¿Cómo resistirnos a la confusión?

En primer lugar no resignándonos. Aunque nos sintamos atrapados y hastiados. El desencanto supone renuncia y sometimiento. Y es lo que quieren algunos. Precisamente los que nos quieren sumisos y desinformados.

Después, buscando sin descanso el conocimiento que se encuentra en la información y en la cultura. En palabras del novelista Philip Roth

En una democracia, mantenerse al corriente de los acontecimientos es el deber más importante de un ciudadano y nunca es demasiado pronto para informarse de las noticias del día.

Aunque duela, aunque nos revuelva por dentro, es necesario conocer lo que pasa en este mundo convulso en el que todos estamos conectados, y en el que cada hoja que se mueve  nos afecta, por muy lejos que ello suceda.

Por último, y lo más importante, ejerciendo una crítica responsable, hija de la reflexión y no de la visceralidad.

Crítica que nos lleve a exigir que el poder se base en la solidaridad y el bien común y no sea una suma de intereses individuales.

Buscar su provecho, no el nuestro es lo que hacen los “políticos de malas tripas”, “gente sin entrañas” capaz de jugar con la desesperación de parados y desvalidos. Capaz de engañar, de manipular, de mentir con tal de mantenerse en el poder. Capaz de vivir a costa de los mismos a los que desprecian y engañan.

Pero la razón se revuelve pisoteada cuando vemos cómo se intenta manipular y convertir el noble ejercicio de la política en algo sucio y despreciable. Cómo se confunde política y políticos. Cómo se repite el falso, peligroso y letal mensaje del  “todos son iguales”. Cómo se generaliza, cuando toda generalización es falsa. Cómo nos pretenden apartar de la política para hacerla algunos a su medida, contra nosotros y a nuestra costa. Incluso atentando contra la propia democracia que los sostiene.

La batalla bronca que algunos practican y la falta de moderación no son la mejor manera de hacer política sino de desprestigiarla. El insulto y la descalificación no bastan para callar el clamor de una ciudadanía que exige, ya de una vez, limpieza, honradez y servicio en aras del bien común.

Deberían considerar los que intentan confundirnos que la sociedad es ya, por fortuna, madura y libre. Que mentir no sale gratis y que negar la realidad insulta la inteligencia ciudadana. Esta crisis-estafa nos ha hecho más sabios, más fuertes y más recelosos del poder y de sus manejos. Ya no cuela tanta infamia.

Decía Gandhi que

La libertad personal llegará inculcando a las multitudes la convicción de que tienen la posibilidad de controlar el ejercicio del poder y hacerse respetar.

Juntos e informados somos más fuertes. Por eso nos roban la información a la que tenemos derecho.

Busquemos la información sin descanso. Donde sea, donde se pueda. No pueden poner puertas al campo.

No dejemos que nos manipulen. No nos resignemos.

Benedetti lo dice mucho mejor que yo:

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento.

Imágenes:  Daehyun Kim (Moonassi)

2 comentarios leave one →
  1. David Pardo permalink
    31/08/2014 9:10

    Gracias por el artículo.
    Totalmente de acuerdo. Necesitamos ciudadanos empoderados, informados y debemos luchar para informarnos de verdad y tener un pensamiento crítico. Y ésto supone un esfuerzo cada vez mayor de cada individuo.
    Tengo dudas de que la sociedad sea más madura y libre. Desde luego cada vez más personas lo son, pero no sé si aumentan en mayor medida aquellos que no pueden (principalmente) o no quieren serlo (por interés o desinterés).
    Al capitalismo más salvaje, dueño ya de muchos medios de comunicación, no le interesa que seamos críticos. Nos absorbe nuestro tiempo con un mayor trabajo y peor pagado, alejándonos del espacio para leer, pensar y razonar, seduciendo con el anhelo sin fin del ocio a toda costa si te sobre tiempo o dinero para sobrevivir. Le interesa unos medios de comunicación con un pensamiento único afines a sus intereses ¡como dios manda!

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    • 31/08/2014 10:04

      Gracias a ti por leerlo y aportar tu interesante comentario.

      Tus dudas también me atenazan a mí, pero soy de la opinión de que nunca debemos dejarnos llevar por el desánimo. Estaríamos derrotados de antemano. La esperanza mueve montañas. No es la fe, como afirman los que defienden el “como dios manda”, Rajoy y los ultraliberales del capitalismo salvaje. No manda dios, mandamos nosotros y nuestra libertad. Libertad que debemos defender siempre, por difícil que sea.

      Lo decía el genial Julio Cortázar:

      “Probablemente de todos nuestro sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.”

      Pues eso. Para sobrevivir y para conseguir vivir, defendamos siempre la libertad y démosle una oportunidad a la esperanza.

      Un saludo.

      Me gusta

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