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Navidad con frío en el alma

19/12/2013

 

 

Cuando por la calle veo tantos negocios cerrados, o vecinos del barrio me paran para decirme que no podrán seguir manteniendo su tienda, que no les llega para pagar impuestos, pienso en la corrupción y la impunidad, en el grosero despilfarro y la opulencia amoral de unos cuantos individuos y tengo la sensación de que estamos en el hundimiento de un mundo donde cunde la desesperación y aumenta el egoísmo del ‘sálvese quien pueda’. Mientras los más desafortunados sucumben en la profundidad de las aguas, en algún rincón ajeno a la catástrofe, en medio de una fiesta de disfraces siguen bailando los hombres del poder, ensordecidos en sus bufonadas.

Estas palabras parecen escritas hoy para describir nuestro país.  Pero las escribió Sábato en 1999, y se referían a Argentina.

Aquí y ahora miles de personas viven en esa misma miseria. Cada mañana buscan, inútil y desesperadamente, un trabajo que las salve.

Pero el absolutismo económico controla la dictadura del hambre y la pobreza.  Y no parece tener alma.

Los pobres son los que sobran, los excluidos que ni siquiera pueden comer o calentarse este invierno. Cuatro millones de personas sufren la llamada pobreza energética. Y la luz volverá a subir escandalosamente en enero.

Esas mismas personas que ven engalanarse calles y plazas con luces de colores que llaman al consumo de bienes para ellos inalcanzables. Que sufren con la publicidad que incita a comprar, porque no eres si no tienes.

Porque la Navidad se ha convertido en la orgía del consumismo y su hipócrita espíritu es ya sólo el del dinero.

Y ellos no son nadie para este perverso sistema La pobreza produce dolor y sufrimiento. Los sentimientos también se han convertido en bienes de mercado.

Y mientras sufren ven a los hombres del poder que les robaron sus vidas seguir en su burbuja de lujo indecente. Esquivar la cárcel aun con sentencias, mentir con descaro, declarar que sienten hacerles daño, pero que es por su bien.

Ven Ayuntamientos blindados y envueltos en cinta de regalo y piensan que esa casa es suya. Que los que se blindan en ellos viven a nuestra costa, que se alimentan de nuestros impuestos.

Que se hacen fotografías sonrientes repartiendo migajas de caridad para lavar su conciencia vergonzante y se olvidan de la justicia, porque el dolor de los excluidos les es indiferente.

Y quizá se preguntan de dónde viene ese profundo desprecio, esa insensibilidad por lo justo y por la igualdad que sienten los que nos gobiernan. Cómo pueden ser tan inmunes al escándalo, tan prepotentes y distantes como para no sentir el clamor del sufrimiento.

Ayer tarde se debatió en el Congreso una propuesta de Izquierda Plural para garantizar que a nadie se le prive de servicios básicos como agua, luz o gas y menos en invierno. Cosa que ya ocurre en países vecinos como Francia. La deuda se aplaza y se permite al desprotegido vivir en condiciones dignas.

Pues bien, el Partido Popular con su mayoría absoluta impidió, contra todos los grupos de la oposición, que prosperara.

Un presidente asediado por escándalos de corrupción y sus diputados serviles condenan a los excluidos a penas de frío y precariedad. Para ellos la justicia es demagogia.

Se irán de vacaciones esta Navidad con sus disfraces de poder llenos de indiferencia, a sus confortables casas de lujo. Ajenos a la catástrofe porque la globalización de la indiferencia los blinda del dolor de sus semejantes. Su frío está en el alma.

 Y, para conjurar tanta ineptitud y tanta crueldad, recuerdo las hermosas palabras del presidente Lincoln en el discurso de toma de posesión de su segundo mandato:

Con malicia hacia nadie, con buena disposición hacia todos, con firmeza en el derecho, puesto que Dios nos permite percibir lo justo, nos esforzaremos en acabar el trabajo en el que estamos empeñados para vendar las heridas de la nación.

Palabras de un hombre de poder justo, sensible al dolor de su pueblo, con la cultura política que no tienen los nuestros. Con respeto a la ciudadanía que supone respeto profundo por la justicia y la igualdad.

Con la disposición al diálogo que aquí les falta. Sin la malicia, la mentira, la corrupción que aquí les sobra.

Con la dignidad de ser un auténtico político. Simplemente un ser humano.

Imagen 2 :Johannes Kahrs. Untitled (Trauer), 1996

2 comentarios leave one →
  1. 24/12/2013 0:56

    Es imposible leerlo todo de un tirón, hay cosas que cuestan de aceptar, y parece que esa es la única solución. Que triste es todo. Besos.

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    • 24/12/2013 9:11

      Se trata de no resignarse. Las cosas pueden ser y tienen que ser de otra manera. Gloria Fuertes lo dice mejor:

      La gente dice:
      «Pobres tiene que haber siempre»
      y se quedan tan anchos
      tan estrechos de miras,
      tan vacíos de espíritu,
      tan llenos de comodidad.
      Yo aseguro
      con emoción
      que en un próximo futuro
      sólo habrá pobres de vocación.

      Tristeza, sí. Pero también acción y reacción. Para que se cumpla el hermoso deseo de Gloria Fuertes.
      Besos, Ana.

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