Skip to content

El dolor de la tierra

25/07/2013

La lucha por los derechos se hace con pequeños actos heroicos. Batallas, en apariencia perdidas, que apenas llenan unas líneas en los medios de comunicación.

El drama de La Punta en Valencia es un ejemplo. Familias desahuciadas, huerta arrasada. Silencio y represión violenta del Gobierno.

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana  ratifica, ahora, la nulidad del plan que perpetró y amañó Juan Cotino.

No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza.
La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.

dice el poeta Juan Gelman.

El documental A Tornallom describe cómo la uña de la excavadora arrancó de su tierra a los habitantes de la huerta. Tras una lucha de años, un pequeño grupo de personas simbolizó la batalla de David contra el Goliat de la infamia. Un proyecto portuario (ZAL) cayó sobre ellos sin aviso y arrasó sus vidas.

Un canto a las raíces de un pueblo y a la heroica y desigual lucha de la sociedad civil contra los gigantes del poder.

Estremece la crueldad que arrasó sin piedad casas que están vivas, con nombre propio, que representan generaciones enteras. Duele oír el lamento de ancianos impotentes que temen morir si los arrancan de su hábitat.

Crece la rabia al comprobar cómo la orden judicial para paralizar demoliciones llega cuando el derribo está consumado. Apena la actitud prepotente de la Policía al servicio del poder destructivo, mientras políticos sin escrúpulos, como la alcaldesa Rita Barberá, hablan de respeto.

Reconforta ver a jóvenes con conciencia cívica, capaces de renunciar a trampas de la vida urbana para integrarse en el mundo de sus mayores y defenderlo.

Anima la cálida exposición que la portavoz de los vecinos, hace de su relación con el paisaje. Su coraje, al defender el imperfecto sistema democrático. Lejos de peligrosas opiniones que hablan de apartarse de la política.

La lucha ciudadana no sólo es posible, sino que es muy necesaria. La tiranía económica que somete a la política busca que abandonemos para tener las manos libres.

Hoy, nadie los compensará. Nadie pedirá perdón. Se perdió un pulmón verde en Valencia en aras de la prevaricación y el desgobierno de esta triste tierra.

La ejemplar batalla de la huerta de La Punta puede hacernos ganar la guerra si se difunde y se extiende. Progresar no es acabar con las raíces y la cultura de un pueblo en favor del dinero.

Porque persisten en la infamia. Rita Barberá, María José Catalá y el Presidente del Comité Olímpico visitaron la zona no para pedir perdón, sino para perpetrar más desmanes.

Esta tierra agoniza, la gente sufre y sus gobernantes, sordos al clamor hasta de los jueces, siguen demostrando que no son dignos de representarla.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: