Skip to content

La democracia secuestrada

10/07/2013

En la tabla derecha de su Tríptico del Milenio -conocido como El jardín de las delicias– ,  Hieronymus Bosch, El Bosco, pintó el Infierno. Ese infierno inquietante es, según el crítico John Berger, una extraña profecía del clima mental de nuestro mundo de hoy.

 En este espacio infernal no hay horizonte. No hay continuidad entre las acciones, no hay pausas, no hay rutas, no hay patrón, no hay pasado ni futuro. Sólo el clamor disparatado y fragmentario del presente. Por todas partes hay sorpresas y sensaciones, pero en ninguna parte hay desenlaces. Nada fluye, todo interrumpe. Hay una especie de delirio espacial.

Cualquier programa de noticias de los medios, tiene una incoherencia comparable de estímulos separados, un frenesí similar.

Y lo he recordado al sentir que en este triste país de niebla la democracia está secuestrada por un presunto delincuente al que ni siquiera se atreve a nombrar quien dice que nos gobierna.

Bárcenas, tres simples sílabas que queman la garganta de Rajoy, y que dinamitan la frágil democracia que con tanto trabajo creíamos haber construido.

El 2 de febrero pasado, el Presidente de este país negó solemnemente haber recibido dinero irregular de su partido. Esta semana hemos sabido que mentía y ni siquiera ha tenido la decencia de explicarse. Ayer, el que en teoría rige este país a la deriva despreció a la ciudadanía con su silencio clamoroso. Silencio elocuente que además de dañar nuestra dignidad dinamita su presunción de inocencia.

“La sombra de la sombra de un indicio manipulado” como definió Rajoy los papeles de su tesorero, se ha convertido en una prueba firme de su falta de honestidad, de su cobardía y de sus engaños.

La mentira arrasa la confianza y en cualquier país civilizado supondría la dimisión inmediata.

Pero vivimos en ese infierno de incoherencias en el que una expresidenta como Esperanza Aguirre, que llegó al poder gracias a dos corruptos y ha mentido por sistema, se erige en defensora de la sinceridad y la limpieza. Cinismo en estado puro.

Porque este caso es algo más que la voladura del Partido Popular. Es una amenaza grave a la democracia, y nos afecta a todos.

No nos gobiernan los que salieron de las urnas sino los poderes económicos y presuntos delincuentes que se pasean ufanos por las televisiones, manipulan desde la cárcel y tiran de las riendas de nuestros gobernantes marcando el camino de la infamia.

La inteligencia se reduce a la codicia y vivimos un tiempo triste, de espejos rotos, de certezas demoledoras, de desesperanza.

Porque, mientras se esconden de sus vergüenzas, peligra la tan necesaria ley de Transparencia. Y el ministro Gallardón da un golpe de mano a la independencia judicial.

Mientras buscan coartadas, su Ley Laboral acaba con los convenios colectivos y afianza el trabajo esclavo.

Mientras maltratan las palabras, la educación pública pierde casi 23.000 profesores. La Sanidad pública está herida de muerte, y los recortes ya se han cobrado sus primeros muertos.

Mientras esconden sus millones en Suiza, anulan la Ley de Dependencia y personas necesitadas quedan al borde del abismo.

Mientras protegen a desalmados, peligra el mayor centro productor de ciencia en España, el CSIC. Es difícil imaginar cómo esa pérdida supondrá hundirnos de nuevo en el pozo de la ignorancia, no poder combatir enfermedades, perder el tren del progreso.

La libertad de manifestación se reprime con saña. Se multa a los que protestan por la estafa de preferentes por tocar el cláxon, mientras Bárcenas ha campado cinco largos años a sus anchas destruyendo pruebas. Quizá era lo que deseaban para que no les salpicara.

Los medios de comunicación son lacayos del poder, salvo escasas excepciones, y RTVE ofende nuestra inteligencia callando las tropelías de quienes nos gobiernan. La televisión de todos es propiedad privada del Gobierno

Como decía Quevedo, en el conocido soneto en que se duele de la decadencia del país:

Y no hallé cosa en que poner los ojos,

que no fuese recuerdo de la muerte.

La muerte de una época que acaba y que debe despertar nuestra conciencia.

Para que nos resistamos a aceptar la mentira, para que exijamos la verdad, la transparencia.

Para que cada uno denuncie el infierno para destruirlo entre todos.

Para que unamos pequeñas bolsas de resistencia que construyan un muro contra la infamia. Para que emprendamos otra vez la lucha contra la gran amenaza.

Contra la gran derrota del mundo. Contra el secuestro de la democracia.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: