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Ilegalidades que pagamos todos. Injusticias, sentencias y bien común.

27/06/2013

Dice la profesora Nancy Fraser que de la justicia no se tiene nunca una experiencia directa. Pero sí experimentamos la injusticia. Y esa experiencia nos señala lo que es justo. La justicia es sólo y nada menos que corregir  la injusticia.

He recordado sus palabras, porque el domingo que viene se cumple un año del despido de las educadoras de Les Escoletes de Gandia.

Un hecho que ilustra la experiencia de injusticia. Dos meses antes, el alcalde había enviado a la Policía Municipal con la notificación. Acto, falto de ética e incluso de estética, que difundieron para descrédito de Gandia las redes sociales.

Con ello, preparaba el regalo a una empresa privada de nuestra ejemplar red pública de Escuelas infantiles, modelo en toda Valencia y en España.

Lo que hace un año sólo era un clamor popular de injusticia se ratificó en sentencia judicial el pasado abril. El juez  declaró “nulo” el despido de 12 educadoras y sentenció que “no fue ajustado a derecho y se efectuó en fraude de ley”.

Condena al Ayuntamiento como único responsable de la ilegalidad y lo obliga a readmitir a las trabajadoras y a pagarles sus sueldos desde el día del despido. Una cantidad que en abril era ya de 300.000 euros.

La empresa queda libre de cargos, y pagamos todos los gandienses. Despedir personal de los servicios públicos no sale gratis, como demuestra la sentencia reciente a favor de otra educadora y la de un despedido de Gandia TV.

El Ayuntamiento decidió recurrir y, cada día que pasa, aumenta la deuda con las educadoras que, hay que decirlo claro, no paga el alcalde ni los concejales, causantes de la ilegalidad, sino nosotros con nuestros impuestos.

 El posible ahorro que nos vendieron como causa de la privatización se neutralizará a fuerza de indemnizaciones y pagos a la empresa. Los 150.000€ anuales  de los que habló el alcalde ya son 500.000, y la limpieza de los centros también la pagaremos nosotros.

Privatizar servicios le sale muy caro a la ciudadanía y sólo es un negocio para aquellos a quienes se regala un bien público.

La ideología ultraliberal de nuestros gobernantes municipales no tiene nada que ver con libertad, ni con ahorro, ni con bien común, sino con cartas trucadas, propaganda engañosa, abuso de poder amparado en la mayoría absoluta y oscuro uso y abuso de dineros públicos.

Cada vez más, nos sentimos impotentes ante la desfachatez de aquellos que no sólo pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino, sino que también osan dar lecciones de moral, cuando ellos no la practican.

Sorprende el atronador silencio, cuando no la manipulación, de casi todos los medios de comunicación. La maquinaria de propaganda ha difundido mentiras que sólo buscan difamar a las implicadas.

Los ciudadanos estamos faltos de información, que es un derecho que nos asiste. El mismo que asiste a las educadoras para exponer sus razones y explicar su verdad: que han ofrecido rebajar sus sueldos hasta un 35%, que no cobran más que lo estipulado, que han pasado una prueba pública, que no todas sacaron un 10.

Y no se puede ser imparcial en este caso, porque sería caer en una indiferencia deshumanizadora. Hay que tomar partido por el débil y por lo justo. Ahora refrendado ya por varios jueces.

Vivimos tiempos en los que la moral social, la ética de lo común parecen desaparecidas. Estamos en el laberinto infernal de la certeza de lo malo, pero nos sentimos aislados e incapaces de evitarlo.

 Estamos en territorio de desesperanza, como afirma el profesor Emilio Lledó. Pero la obligación de toda persona honesta es denunciar la injusticia y clamar aunque sea en el desierto. Porque el desierto oye, aunque no lo hagan los gobernantes blindados en sus despachos.

No se trata de callar, ni de indignarse en voz baja. Se trata de denunciar, de exigir, de estar juntos ante los abusos que hoy afectan a estas educadoras y mañana nos afectarán a nosotros. De no ser egoístas. Se trata de justa fraternidad.

Ojalá sintamos, de una vez,  que lo público es de todos. Que privatizar nos arrebata nuestro patrimonio, que lo venden al mejor postor, que nos mienten cuando hablan de ahorro. Que nada es gratis. Que no existe el “coste cero”.

Que la educación no es un negocio privado. Que la etapa infantil es fundamental. Que la mejor política de desarrollo es una buena red de Escuelas infantiles. Que Gandia la tejió con dinero público, y el alcalde la regala a la empresa privada.

Que el mejor dinero invertido es el que se dedica a cuidar a nuestros niños. Que una sociedad es más fuerte cuanto más lucha por el bien común.

Eduardo Galeano lo dice mucho mejor que yo:

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano. Ojalá podamos ser desobedientes cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra convivencia o violan nuestro sentido común.

Fotografía: Gente de la Safor.

Ilustración: La mentira. eldiario.es

Actualización 22-10-2013: El Tribunal Superior de Justicia de Valencia ha desestimado, este octubre, el recurso del Ayuntamiento y ratifica la sentencia anterior que obliga al Ayuntamiento a la reincorporación de las doce trabajadoras de las guarderías municipales. Ratifica que fueron despedidas de manera ilegal con motivo de la puesta en marcha de la privatización de la red de Escoletes.

Hoy, la cantidad que adeudamos todos, “gracias” al empecinamiento del alcalde, es ya de 800.000 euros. Cada mes que pase sin acatar la sentencia, serán 50.000 euros más que saldrán de los bolsillos de la ciudadanía.

Pese al perjuicio que se causa al bien común ciudadano, el Ayuntamiento de Gandia piensa   recurrir una vez más  ante el Supremo y con ello nos condena a pagar sus ilegalidades y aventuras judiciales.

Nunca se ha sentado a dialogar con las afectadas. Trabajadoras que seguirán apartadas de sus puestos por una decisión que varios jueces ya consideran ilegal.  Por no hablar del sufrimiento moral, que también debería ser indemnizado.

En esta “guerra” perdemos todos. Sólo gana un orgullo personal y un poder que se concibe como absoluto. Muy poco democrático.

Actualización 10-1-2014: El Ayuntamiento no ha recurrido y la sentencia se debe cumplir. Las educadoras deben ser readmitidas e indemnizadas.

Las trabajadoras ofrecen diálogo para no perjudicar a los ciudadanos de Gandia. La concejala de Educación calla.

 Actualización 26-11-2014: Un acuerdo entre UGT  el Gobierno municipal reincorpora a las trabajadoras “en tandas”. No cobrarán indemnización y el pago de salarios se hará “a plazos”.

Quedan muchas preguntas. Sobre todo ¿por qué se llega a este acuerdo ante unas elecciones sindicales inminentes y una locales próximas?

¿Por qué el alcalde cede sólo cuando una juez lo ha denunciado por desobediencia? En realidad primero lo imputó y, tras presiones varias, cambió la calificación a un “denunciado” insólito. Un caso para estudiar.

¿Qué va a pasar con las trabajadoras cuando pasen a formar parte de la plantilla de una empresa privada que ya tiene sus plazas cubiertas?

¿Despedirán a las actuales? ¿Las despedirán a ellas? Si las despiden, será el Ayuntamiento el que deberá correr con los gastos de las indemnizaciones.

Ambas partes han publicitado el acuerdo como un pacto en el que “no hay ni vencedores ni vencidos” No estoy de acuerdo. Hay perjudicados, y son los ciudadanos de Gandia que deberán pagar los gastos exorbitantes producidos por la tozudez de un alcalde irresponsable. Su decisión de privatizar las Escoletes sólo ha traído dolor para las trabajadoras, gasto para las maltrechas arcas municipales, inseguridad laboral… Y problemas para el posible nuevo gobierno municipal. Una herencia más que envenenada.

Hay un claro ganador, la empresa GEIM que se encontró, gratis, una magnífica red de escuelas infantiles pagada con dinero público y que le sirve para hacer negocio privado. Porque sabemos que le pagamos luz, limpieza y gastos varios de mantenimiento…

Así cualquiera puede ser empresario. Socializan pérdidas y privatizan ganancias.

UGT ha ganado las elecciones sindicales en el Ayuntamiento, unos días después del “acuerdo”

El alcalde sigue “denunciado” y deberá comparecer ante la juez con abogado y procurador por desobedecer cuatro sentencias.

En mayo deberá examinarse en las urnas. Veremos.

2 comentarios leave one →
  1. 27/06/2013 22:38

    Gracias Agustina por tus palabras, perfectas para expresar lo que muchos sentimos. Besos.

    Me gusta

    • 28/06/2013 8:58

      Sentir juntos y arriesgarse a estar juntos contra la injusticia, como dice Galeano, es lo que nos hace fuertes. Gracias a ti por leerme. Un beso.

      Me gusta

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