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Alianza perversa de silencios y mentiras

22/02/2013

Un denso, espeso y pegajoso silencio responde al grito de un pueblo harto y cansado. Desolación y vértigo se unen. Parece que nos ahogan por dentro.

Los silencios clamorosos anulan la decencia. Son más duros que los ruidos de sospechas y más terribles, y más profundos.

Es un escándalo este silencio cómplice de los gobernantes y sus medios mercenarios contra el mar de las voces ciudadanas. Voces que se estrellan con la mentira, el descaro, el desprecio de los que se dicen políticos.

Mutismo en el gobierno central. Con un Rajoy amedrentado, titubeante, que se permite imponernos más sacrificios mientras ampara, oculta y paga generosos sueldos a su tesorero. Predica transparencia, mientras demuestra oscuridad. Habla de actuar, mientras paraliza toda investigación. Pide confianza mientras desconfía de todos, incluso de los suyos. Resulta grotesco y ofensivo.

La sombra amenazante de Bárcenas parece dirigir el gobierno por encima de los problemas del paro, los recortes salvajes, los sacrificios sociales. Ni una palabra sobre él en el debate de ayer.

Mutismo en el gobierno autonómico. El Consell calla ante las evidencias de que millones de nuestros impuestos fueron a bolsillos non sanctos. Urdangarín, Correa, Calatrava, Blasco, lodos de Emarsa… No son escándalos lejanos. El dinero que falta en las arcas públicas  provoca miles de parados, cierre de escuelas, hospitales, impagos a discapacitados, más impuestos a la clase media, abandono de los autónomos, repagos.

Mantienen a imputados en sus escaños de las Cortes y burlan la ética y la estética democrática. Sus hechos desmienten sus discursos pomposos de regeneración. Sus palabras vanas se esfuman arrastradas por el tsunami de las evidencias diarias de nuevos escándalos.

Mutismo en el Ayuntamiento de Gandia. Nada se dice en medios locales del fracaso estrepitoso del alcalde empresario. Sí se publicita su austeridad, cuando sólo es austero con los discrepantes. Cuando descaradamente oculta el número de asesores y eventuales a cargo de nuestros impuestos, cuando se manipulan las actuaciones sobre el Patrimonio histórico de la ciudad. Se atenta contra playas vírgenes en contra de sus pomposas promesas electorales. Se suben escandalosamente nuestros impuestos.

Apenas algún medio osa romper  los silencios con riesgo de ser castigado. La verdad y la justicia parecen noqueadas. La oposición desactivada. La ciudadanía agobiada.

Y recuerdo a León Felipe clamando en su exilio mexicano:

“Cuando D. Quijote pronunció por primera vez la palabra justicia, sonó en la llanura manchega una carcajada estrepitosa que ha venido rodando de siglo en siglo, por la tierra, por el mar, por el viento. Hasta clavarse en la garganta de todos con una mueca cínica y metálica. La justicia no es más que risa grotesca”.

Bárcenas esquía en Canadá, Carlos Fabra sigue, tras 10 largos años, sin ser juzgado y cobrando sueldo público. Su hija nos insulta y no pasa nada. Indultan a banqueros y llevan a pobres rateros a prisión por unos euros. Hay perdón de deuda para empresas inmobiliarias, bancos, evasores fiscales, personas físicas como el alcalde de Gandia. No para las familias.

Debemos actuar, luchar y estar en guardia porque la Política serena parece desaparecida. La reflexión se pierde porque los acontecimientos arrasan la prudencia como un huracán. Prima el provecho rápido del presente para algunos. El futuro de todos no importa.

Su cruel especulación convierte en residuos a las personas: parados, enfermos abandonados, pobres en aumento. A la naturaleza, que pretenden cementar de nuevo en un proceso suicida. A la investigación, que agoniza cerrándonos el futuro. A la justicia que sólo enreda a los débiles.

No nos cuenten más mentiras de disculpa. No nos engañen con trucos de trilero. No pretendan que no pensemos, que no desmontemos sus mentiras. Todos hemos pagado este despropósito con creces, sin ser culpables de nada. Si acaso, de haber confiado en estafadores y falsos políticos que nos han engañado.

Y que ahora pretenden colgarse la medalla del ahorro, la banda de demócratas. Que pretenden ser los salvadores de la ruina que ellos mismos han provocado. Ya no es soportable su falta de respeto.

El momento actual es tan dramático, el sarcasmo tan grande, la broma tan sangrienta y el gobierno tan vil que el pueblo se levanta, se mete por la puerta de la gran Asamblea de raposos y mercaderes que dirigen nuestros destinos al abismo. Aunque sea expulsado. Además, con malos modos.

Si los medios no median entre política y ciudadanía, serán los ciudadanos quienes tomen la palabra.

Como dice el poeta Jesús Munárriz:

Contra este inacabable imperio del silencio,/ contra este predominio de las anulaciones,/ contra los negros muros de este pozo sin fondo/ estrello mi palabra ardiente como un grito/ frágil y húmeda tabla de salvación/ monumento de las personas a su propia impotencia.

Imágenes: Cy Twombly,  Hero and Leandro, 1984

Ignacio Hábrika,  Poetas en destierro, 2009

Eduardo Naranjo,  Manos tras el muro

6 comentarios leave one →
  1. ana r permalink
    22/02/2013 19:18

    “Nada diré que sea mentira; iré sobre la claridad, como una espiga al viento, hacia la eternidad”. Agustín Acosta

    Gracias por ser tan clara.

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  2. 25/02/2013 23:53

    Escucharte es oír mis pensamientos, nadie mejor que tu. Besos.

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  3. 26/02/2013 0:51

    Tristemente preciso y asfixiante todo.

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