Skip to content

La resistencia civil es política. Política ciudadana

31/01/2013

100_1897

He mirado por la ventana y he visto un día claro de invierno. Soleado, espléndido, con aire de primavera temprana.

El cielo tiene un azul radiante, sin bruma. El fuerte viento ha lavado la niebla húmeda del mar.

Las montañas amenazan, en el horizonte, con alcanzar el cielo. Inmensas, orgullosas, desafiantes.

Respiro hondo. La naturaleza calma. Ayuda a serenarse, a sentir que hay algo eterno que perdura más allá de corruptelas, de falsos pactos, de mentiras, de políticos de mala entraña.

Hay un raro silencio en la calle. Ese que se produce tras la entrada en los colegios y el comienzo de la jornada laboral para aquellos que aún tienen la suerte de tener trabajo.

Y pienso en la desolación de los parados. De aquellos que pierden cada día su autoestima, su casa, sus ilusiones, su salud, su vida entera porque los han identificado con el trabajo que ahora se les niega.

Oigo sus voces rotas que la radio ha reproducido esta semana. El dolor se siente más hondo cuanto se le pone nombre y cara.

Veo a los jóvenes con carrera, muchos con varias, arrastrando sus maletas camino al exilio.  Veo  un país que los ignora y los desprecia. Recuerdo a los 68 asesores sin estudios de Rajoy que cobran suculentos sueldos públicos. O los que en esta ciudad  insultan, atacan y menosprecian a las personas sólo por hacer uso de la libertad de expresión.

Veo que concejales, que se dicen de Cultura, atacan a referentes de la misma. Ahogan a organismos que la fomentan, como el CEIC Alfons el Vell. Cierran teatros como el Serrano.

Veo cómo se desmantela el Centro Príncipe Felipe en Valencia y sus investigadores  son acogidos con los brazos abiertos por otras sociedades más inteligentes. En Gandia, ni siquiera llegó a nacer el Innova. Abortado por la intransigencia partidista y miope, que nos privó de una investigación productiva y generadora de fiuturo.

Veo alcaldes que se atreven a acusar a los políticos de hacer política. Sólo quien está en ella para hacer algo diferente puede ser tan imprudente, tan poco perspicaz  y tan osado.

En nombre de intereses inconfesables se saca a Gandia de la Mancomunitat. Y se deja a los más débiles de los gandienses sin la poca protección social que les quedaba.

Y me duele ver cómo la mediocridad, el enchufismo, que también es corrupción, el sectarismo han convertido a este país  en  paradigma de la corrupción no castigada y en vivero de vivales de la política.

Pero aparto mi mirada de los que cuentan las mentiras y la centro en quienes han sabido cantar siempre las verdades. Como José Antonio Labordeta,  símbolo del político honrado:

A nadie golpeamos/y fuimos empujados,/hasta caer de bruces en la yerba./A nadie hicimos daño/y fuimos juzgados,/silenciados, hundidos, una y otra vez./Enjugamos las lágrimas, el miedo,/arrinconamos nuestras dudas/los odios/y seguimos intentando vivir -¿vivir?-/amargamente unidos al espacio vital/que nos ofrecen./…
No tuvimos valor de levantar la mano/ Nada hicimos.

Y me permito corregirlo. Porque algunos sí han levantado la mano.

Aquellos que hacen política de la buena, de la limpia,  de la del bien común. La Asociación de afectados por la Hipoteca  para desahucios. El 15- M que fue profeta y por ello atacado, ninguneado y desarbolado. Movimientos vecinales contra la intolerancia denuncian el racismo institucional. Medios de comunicación alternativos: Diagonal, Antigonia…  luchan incansables por los inmigrantes.

Hay miedos que se disfrazan de imposibles. Por cobardía, por ignorancia, por abulia, nos resistimos aún a pasar a la acción. Nos refugiamos en la indignación sin reaccionar al ataque brutal a la democracia que se está produciendo.

No podemos aceptar que gobernar sea repartir dolor, irracionalidad y prepotencia. Hay que hacer política porque la Política es la vida, aunque digan lo contrario aquellos que pretenden vivir de ella a nuestras espaldas.

Una política horizontal, de desobediencia civil frente a la injusticia. De resistencia contra los ruines del pasado y los granujas del presente, como decía el poeta.

La gran política resistente la escribe hoy con minúsculas el pueblo, en palabras de Jordi Mir, discípulo de Fernández Buey.

Si es verdad que hemos perdido la esperanza en los políticos, empecemos a recuperarla en la política ciudadana. Exijamos lo que es nuestro.

La revolución es siempre desde abajo. Y la hace el pueblo.

Decía el poeta Antonio Machado.

Imágenes: Grafitis de Bansky

4 comentarios leave one →
  1. 31/01/2013 12:39

    Me has puesto los pelos de punta, Agustina! Cuando Torró dijo lo que dijo sobre la salida de Gandia de la Mancomunitat, David Pérez y yo nos miramos totalmente incrédulos. ¿Cómo puede un alcalde decir esas cosas y quedarse “tan pancho”? ¿Cómo puede el pueblo al que gobierna quedarse quieto y callado ante algo tan fuerte que, en suma, supone un golpe de estado en toda regla hacia una institución mancomunada de la que dependen tantas personas?
    Y, sobre todo, ¿cómo puede dormir alguien tranquilo después de colocar al CRIS en el disparadero y utilizar a unos pobres enfermos mentales con la finalidad de hacer política barata y poner como excusa la salida de Gandia de la Mancomunitat por “estar ésta politizada”?
    Si Valle-Inclán levantara la cabeza vería que la realidad supera la ficción y tendría que cambiar muchas cosas en “Luces de Bohemia”. Surrealista!

    Me gusta

    • 31/01/2013 18:02

      Hace unos meses escribí un microrrelato sobre la sorpresa del maestro Valle ante los “esperpentos” nuestros de cada día: https://agustinaperez.wordpress.com/2012/08/16/esperpento/

      En ese caso era lo económico, pero me temo que ciertos personajes están acabando con los pilares del sistema que, será imperfecto, pero es el único cauce para solucionar problemas civilizadamente. La buena política debe marcar el límite entre lo tolerable y lo intolerable. Y ese límite es la dignidad. No debemos dejar que nos arrebaten nuestra dignidad los que parecen haber perdido la suya.

      PRESO.-…¿Qué dirá mañana esa Prensa canalla?
      MAX.- Lo que le manden.
      ( Luces de Bohemia Escena VI)

      MAX.-…Estoy mascando ortigas. Me muero de hambre satisfecho de no haber llevado una triste velilla en la trágica mojiganga.(Luces de Bohemia.Escena XI)

      Pues eso, José. Los clásicos siguen siendo insuperables para explicar la realidad. Por algo son eternos.

      Me gusta

  2. 01/02/2013 0:30

    Agustina me gusta mucho leerte y escucharte siempre que puedo. ¿Cuando reaccionaremos? Besos.

    Me gusta

    • 01/02/2013 9:33

      Los abusos llega un momento en el que dejan de infundir respeto. Esta sociedad que estaba adormecida ha despertado a una pesadilla. Espero que el choque brutal la haga reaccionar. Esto no es nuevo, Ana, llevábamos décadas sabiendo que ocurría y parecía que nada pasaba. Se miraba a otro lado.
      O nos regeneramos, exigiendo la regeneración de la política, o perdemos la débil democracia que tenemos. Y la alternativa es terrible: populismo o dictadura…

      Un fuerte abrazo y un beso. Mucho ánimo, Ana.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: