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Política manchada

23/01/2013

 

Dudo que nadie esté tranquilo, tras los gravísimos asuntos conocidos en la última semana.

Bárcenas, que fue tesorero del Partido Popular, tenía en Suiza una cuenta de nada menos que 22 millones de euros de oscura procedencia. Se descubre que el partido de Rajoy repartió sobres con gratificaciones a los suyos. Dinero negro. Siniestro panorama en una situación de emergencia en la que los parados se acercan a los seis millones, los recortes nos ahogan y nos piden más sacrificios.

El país asiste, perplejo e indignado, a la ceremonia del despiste por parte de sus gobernantes. Del “no me consta” al “por lo que yo sé”, los ministros y portavoces, tras un día de silencio aterrorizado, se muestran dubitativos, esquivos, cuando no ofenden nuestra inteligencia con declaraciones mentirosas e intolerables.

Ninguno ha podido o ha sabido explicarnos qué es verdad y qué mentira. Vuelan las navajas internas, se dividen los medios presuntamente amigos, y Rajoy vuelve a huir de sus obligaciones sin dar la cara ante los españoles. Elude su obligación como presidente, su tarea como servidor público y su deber como político.

Bárcenas parece demasiado poderoso por lo que sabe y amenaza con tirar de la manta en el más puro estilo mafioso.

No es extraño que la ciudadanía perciba a los políticos como problema, en el lugar que antes ocupaba el terrorismo. Pues su tarea consiste, como afirmó Gallardón, en “repartir dolor” entre nosotros, mientra ellos se reparten el oscuro y suculento botín de no sé qué comisiones.

Es lo que faltaba a esta marca-país ya tan desprestigiada. ¿Dónde están ahora los que se rasgaban las vestiduras ante la imagen de España? Y el locuaz Aznar amenaza con demandar al mensajero.

Nosotros sabemos, ahora sí, que ellos han vivido por encima de la ley, la decencia, la democracia, mientras nos acusan de haberlo hecho nosotros por encima de nuestras posibilidades.

Sabemos que no son un partido unido, sino que su guerra interna nos arrastra a todos al abismo. Que anteponen su bien y su ansia de poder al bienestar colectivo de este país saqueado. Que no podemos fiarnos de ellos.

¿Cómo pueden pedir austeridad quienes disfrutaron de dinero negro? ¿Cómo calificar los pucheros de la vicepresidenta, al hablar de desahucios, cuando ha permitido que se ejecuten miles de ellos?

Los partidos secta, como los llamaba el profesor Fernández Buey siguiendo a Gramsci, consideran la asociación un fin en sí misma. El interés particular se eleva a universal. Confunden la ética política con el provecho propio. Manchan la política.

Así, vemos cómo el PP considera a los suyos fuera de toda duda, especiales e inmunes a la ética y los tribunales.

Vemos cómo eluden su responsabilidad evitando admitir que Bárcenas ha sido su tesorero más de 20 años y, como tal,  figuraba en su web hasta ayer.

Nunca podremos perdonarles el daño que hacen a la política, a la democracia. Asistimos a una voladura controlada del sistema que sólo utilizan en su provecho.

Más que nunca, en estos momentos en que nos jugamos tanto, es necesario esfuerzo intelectual, sensatez y capacidad crítica para observar los hechos y juzgar por encima de perversas manipulaciones. El compromiso ciudadano implica no caer en el derrotismo, ni en generalizaciones interesadas. La política es muy necesaria y pensar, razonar y criticar también es política. Política limpia.

Albert Einstein, el gran científico y filósofo moral de nuestra época, dijo  a propósito de Walter Rathenau, economista y político judío asesinado por ultraderechistas en la Alemania de Weimar, para definir el idealismo moral en circunstancias difíciles:

Ser idealista, cuando se vive en Babia, no tiene ningún mérito. Lo tiene, en cambio, y mucho, seguir siéndolo cuando se ha conocido el hedor de este mundo.

Este olor insoportable de corrupción nos exige ser idealistas y luchar por la regeneración democrática necesaria para evitar el populismo o el totalitarismo.

Para ello exigimos transparencia, verdad y justicia que disipen las nieblas de corrupción y nos permitan distinguir a los políticos honrados, que los hay, de los delincuentes de la política.

No dejemos que sigan poniendo sus sucias manos sobre la política digna.

Imágenes: Antonio Saura. Multitud.

Imán Maleki, Dizziness.

Evgenij Soloviev Passengers

4 comentarios leave one →
  1. 25/01/2013 20:22

    Agustina, gracias por tus palabras de animo, te escucho cuando me dejan mis compromisos con el hospital, y visito tu pagina con frecuencia. Sigue siendo tu. Besos.

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    • 26/01/2013 18:46

      Gracias a ti, Ana. Tu coraje es ejemplar. Sigue tan valiente como hasta ahora y no pierdas nunca tu sonrisa. Te sigo también en tu blog.
      Un beso.

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  2. 26/01/2013 15:42

    Esta reflexión que has hecho en esta entrada pone de manifiesto, a mi modo de ver, lo que con tanta y tanta malicia está acaeciendo en la sociedad española, derivado de esa mala praxis de la política por parte, tanto de unos como de otros. Un político nunca debería vivir a cuerpo de rey, ni debería tomar parte en algo económico más allá de sus obligaciones públicas para con el pueblo. El pueblo, como unidad y compuesta por diferentes subunidades, ya está empezando a hartarse y como “la cosa” siga así, algo malo pasará a todos los niveles. Y no quiero hacer conjeturas vanas. A mí me parece un ejercicio de irresponsabilidad política, en primera instancia, y moral en segunda aquello que estos señores sabedores de todo y de nada a la vez están haciendo con una ciencia tan digna como las demás y que está cayendo en el descrédito más mísero. Para terminar, darte la enhorabuena por el blog. Yo también tengo uno de política y otro más de reflexiones de ciertos ámbitos del hombre y de la naturaleza. Aquí te los dejo. Y muchas gracias por seguir escribiendo de esa manera tuya que tanto te caracteriza y hace que cuando lees un artículo digas “Esto sólo lo puede escribir Agustina Pérez”. Un beso y sigamos adelante. El camino nunca fue fácil, pero nunca imposible de caminar.

    http://reflexionesemocionales.blogspot.com.es/

    http://loterrenaldelopolitico.blogspot.com.es/

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    • 26/01/2013 19:08

      Los ciudadanos también podemos intervenir en la cosa pública. Y debemos hacerlo. Ya es hora de que empecemos a tomar las riendas de esta nave que tiene pilotos muy poco eficaces.
      Nos jugamos mucho en ello.
      Muchas gracias por tu amabilidad y por compartir tus blog conmigo. Seguiremos adelante. Se hace camino al andar, como decía Machado. No hay nada imposible, en efecto.
      Saludos

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