Skip to content

Pesadilla: yegua nocturna

09/10/2012

Al atravesar la frontera del sueño, supo que en la larga noche había recorrido, a lomos de esa yegua extraña, mundos lejanos, sentimientos nuevos y devastadores.

Tocó su cuerpo y no pudo ya reconocerlo.

Alarmado, intentó espantar el recuerdo.

Ya era tarde.

Ella dirigía ahora su vida. Nada sería igual tras ese viaje.

Imagen: Capricho nº 43  de Goya

2 comentarios leave one →
  1. 09/10/2012 22:00

    Me atrevo a comentar en clave semi-lúdico y asumo el riesgo de caer en el simplismo; a mí también me fascina ‘yegua nocturna’ como traducción literal de la palabra inglesa “nightmare”. “Mare” siendo el término para denominar a la hembra de los équidos donde “horse” es el macho. La imagen de la pérdida de control y la sensación de impotencia al estar a la merced de un desbocado animal nos aterra a todos.

    Para compensar y redimir la imagen del pobre cuadrípedo, recomiendo a quien pueda tenerlo a su alcance, el poema “Tam O’Shanter” del poeta escocés Robert Burns. En esta epopeya burlesca, el “heroe” es perseguido por “meigas” en la noche de “Hallow’een”. Su montura le salva pero pierde su cola como precio por atravesar el río que las ánimas sueltas en esa noche no pueden cruzar.

    Pronto, el sociable verano serà un mero e incierto recuerdo y nos veremos frente a la introspección del invierno. ¡Ánimo a todos en la larga travesía de la oscura estación y que nuestras yeguas sean de fiar!

    Gracias, Agustina, por la palabra que no debe faltar. Leo desde aquí con interés lo que escribe Vd, viendo mis propios sentimientos en mucho de lo que dice.

    Un saludo otoñalmente cálido de,

    Jim Carroll

    Me gusta

    • 10/10/2012 9:46

      Muchas gracias por su comentario. Efectivamente, ese mundo de las pesadillas está perfectamente expresado por la palabra inglesa y su trasfondo mitológico. Por eso me atrajo. Y me inquietó a la vez. Siempre lo femenino arrastra a la perdición: Pandora,Eva…

      El poema de Burns, que no conocía, refleja en clave burlesca esa esencia de pérdida de control. El sueño de la razón, o las pesadillas del alcohol…Pero redime a la yegua, como bien señala usted. Cosa que me alegra. Aquí, es la salvadora a costa de su propia integridad.

      He localizado un poema sinfónico “Tam O’Shanter” de Malcolm Arnold, basado en él (1790)

      Le envío el enlace: http://www.rtve.es/alacarta/audios/delicatessen/delicatessen-tam-oshanter-poema-delirante-robert-burns-09-07-10/825085/

      Está en el minuto 41:24

      El otoño, junto con la primavera son estaciones de paso. Me gustan porque tienen algo de cambio, de promesa. Preparan para la rotundidad del invierno y el verano.

      No hay invierno, por duro que sea, que no dé paso a otra primavera.

      Un saludo y gracias de nuevo por sus interesantes aportaciones, Jim.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: