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Represión policial en el 25-S y Luces de bohemia

26/09/2012

Ayer, mientras seguía como podía, porque la TV y Radio públicas no informaban, los hechos que ocurrieron en Madrid, no podía dejar de pensar en la escena XI de la genial Luces de Bohemia de Valle-Inclán. Siempre que la explicaba en clase, y lo he hecho muchas veces, las imágenes que venían a mi mente eran las de los grises apaleando, reprimiendo y “disparando al aire”  en las manifestaciones del franquismo.

Ayer, era como volver al pasado con una sensación de estafa, rabia, decepción y miedo a partes iguales.

Hoy he vuelto, tras los hechos y con todos los medios opinando más que informando, a la obra del maestro Valle.

Y quiero compartirla porque es un documento vivo, casi profético, de lo que ocurrió ayer. Con ligeros cambios que no afectan a lo esencial. Con la misma fuerza dramática del ciudadano Valle transmutado en Max Estrella y rabioso con el sanchopancista, miserable y escapista Don Latino.

Cámbiese la MADRE trágica, con las salvedades oportunas, por la familia del herido grave y el resto de lesionados. Aunque la prensa tibia se empeñe en resaltar que el herido tenía una lesión previa, las fuerzas del orden no protegieron lo suficiente a los manifestantes. Se confirma, al parecer, que no se ha quedado tetrapléjico, pero no es consuelo. Hay muchos heridos.

El EMPEÑISTA, sordo a sus gritos de dolor y sólo preocupado por sus bienes, por  dueños de establecimientos que culpan a los manifestantes de perjudicar sus negocios: “Supongo que se acordará el pago de daños a la propiedad privada”. [El pueblo] Tiene mucha soberbia.

El TABERNERO por todos los que atacan a gentes desesperadas en nombre de la patria, el orden y el dinero:  “El pueblo que roba en los establecimientos públicos, donde se le abastece, es un pueblo sin ideales patrios”. “Son desgracias inevitables para el restablecimiento del orden”.

El ALBAÑIL por los movimientos, 15-M, 25-S…, que denuncian la injusticia: “El pueblo tiene hambre”. “Se defiende al comercio que nos chupa la sangre”. “La vida del proletariado no representa nada para el Gobierno”.

EL RETIRADO por los que apoyan a la Delegada del Gobierno, Cifuentes, y demás: “El Principio de Autoridad es inexorable”. “Mi palabra es sagrada”

DON LATINO  por los “neutrales”, “bien-pensantes” que apoyan la represión por miedo a la libertad. Que temen mirar la realidad y esconden la cabeza bajo el ala mientras no les toque a ellos…“¡La zurra ha sido buena!”. “¡Se vive de milagro!”. “Hay mucho de teatro”.

Todos aquellos que no quieren oír hablar de otros caminos, de un modo nuevo de entender la democracia. Con dignidad y más participación. Porque eso es lo que se pide: renovar este sistema que no funciona, cambiar, organizar, que haya más igualdad y más justicia.

Aquellos que, al oír hablar de regeneración, contestan: “Max, no te pongas estupendo!”

Y, entonces, la conclusión de MAX-VALLE,  poeta ciego que ve lúcidamente la realidad que no ven los demás, se entenderá y se sentirá hondo. Porque duele.

“Estoy mascando ortigas. Rabia y vergüenza. ¿Has oído los comentarios de esa gente, viejo canalla?. Eres peor que ellos porque no tienes una peseta y propagas la mala [literatura] Cámbiese por democracia.

Los clásicos lo son porque son eternos. Valle, no sólo es un clásico, es un adelantado a su tiempo y comprometido con los débiles. En 1924, añade esta escena a su obra Luces de Bohemia, junto con otras dos más, en las que pone el dedo en la llaga de la represión dictatorial de las protestas de la calle. Quiere ser directo porque la situación española lo exige. Considera que debe comprometerse más.

Y llama a la rebelión solidaria de los poetas, de los intelectuales callados cobardemente:  “¡Canallas!…¡Todos!…¡Y los primeros nosotros los poetas!”

Vale la pena leer, paladear, un documento impagable de denuncia, solidaridad y genio literario.

Este homenaje al gran escritor también va dedicado a todos aquellos que “defienden” que el teatro no es cultura. Que es “sólo” espectáculo. Como nuestros gobernantes.

La poesía que se hace humana y se levanta del libro para gritar las verdades, como decía Lorca, nunca ha gustado a los dictadores y aprendices de ello. Por eso los militares de la dictadura de Primo de Rivera secuestraron los esperpentos de Valle. Porque no eran “sólo” espectáculo. Eran sangriento espejo de sus crímenes, sus miserias y su degradación moral.

Por eso, también Franco reprimió duramente el teatro verdadero que llegaba al pueblo y lo cambió por puro entretenimiento. Y “toleró” la poesía que consideraba menos peligrosa. Era, según sus asesores, patrimonio de “cuatro gatos” más o menos comprometidos. No le preocupaba demasiado. Quizá porque nunca la leyó ni la entendió.

No hemos aprendido nada o, al menos, no lo demostramos demasiado.

Nuestros parlamentarios deberían salir a pedir perdón por todo lo que han destruido: confianza, esperanza, tantas ilusiones. Y después mirar y escuchar humildemente al pueblo que los eligió. Quizá tenga razón en muchas cosas.

Dejo la palabra al maestro. Hoy nos haría mucha falta.

ESCENA UNDÉCIMA

Una calle del Madrid austriaco. Las tapias de un convento. Un casón de nobles. Las luces de una taberna. Un grupo consternado de vecinas, en la acera. Una mujer,despechugada y ronca, tiene en los brazos a su niño muerto, la sien traspasada por el agujero de una bala. MAX ESTRELLA y DON LATINO hacen un alto.

 

MAX.- También aquí se pisan cristales rotos.

DON LATINO.- ¡La zurra ha sido buena!

MAX.- ¡Canallas … ! ¡Todos … ! ¡Y los primeros nosotros, los poetas!

DON LATINO.- ¡Se vive de milagro!

LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Maricas, cobardes! ¡El fuego del Infierno os abrase las negras entrañas! ¡Maricas, cobardes!

MAX.- ,Qué sucede, Latino? ¿Quién llora? ¿Quién grita con tal rabia?

DON LATINO.- Una verdulera, que tiene a su chico muerto en los brazos.

MAX.- ¡Me ha estremecido esa voz trágica!

LA MADRE DEL NIÑO.-¡Sicarios! ¡Asesinos de criaturas!

EL EMPEÑISTA.- Está con algún trastorno y no mide palabras.

EL GUARDIA.- La autoridad también se hace el cargo.

EL TABERNERO.- Son desgracias inevitables para el restablecimiento del orden.

EL EMPEÑISTA.- Las turbas anárquicas me han destrozado el escaparate.

LA PORTERA.- ¿Cómo no anduvo usted más vivo en echar los cierres?

EL EMPEÑISTA.- Me tomó el tumulto fuera de casa. Supongo que se acordará el pago

de daños a la propiedad privada.

EL TABERNERO.- El pueblo que roba en los establecimientos públicos, donde se le

abastece, es un pueblo sin ideales patrios.

LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Verdugos del hijo de mis entrañas!

UN ALBAÑIL.- El pueblo tiene hambre.

EL EMPEÑíSTA.- Y mucha soberbia.

LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Maricas, cobardes!

UNA VIEJA.- ¡Ten prudencia, Romualda!

LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Que me maten como a este rosal de Mayo!

LA TRAPERA.- ¡Un inocente sin culpa! ¡Hay que considerarlo!

EL TABERNERO.- Siempre saldréis diciendo que no hubo los toques de Ordenanza.

EL RETIRADO.- Yo los he oído.

LA MADRE DEL NIÑO.- ¡ Mentira!

EL RETIRADO.- Mi palabra es sagrada.

EL EMPEÑISTA.- El dolor te enloquece, Romualda.

LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Asesinos! ¡Veros es ver al verdugo!

EL RETIRADO.- El Principio de Autoridad es inexorable.

EL ALBAÑIL.- Con los pobres. Se ha matado, por defender al comercio, que nos chupa

la sangre.

EL TABERNERO.- Y que paga sus contribuciones, no hay que olvidarlo.

EL EMPEÑISTA.- El comercio honrado no chupa la sangre de nadie.

LA PORTERA.- ¡Nos quejamos de vicio!

EL ALBAÑIL.- La vida del proletario no representa nada para el Gobierno.

 

Llega un tableteo de fusilada. El grupo se mueve en confusa y medrosa alerta.

Descuella el grito ronco de la mujer, que al ruido de las descargas, aprieta a su niño muerto en los brazos.

 

LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Negros fusiles, matadme también con vuestros plomos!

MAX.- Esa voz me traspasa.

LA MADRE DEL NIÑO.-¡Que tan fría, boca de nardo!

MAX.- ¡Jamás oí voz con esa cólera trágica’

DON LATINO.- Hay mucho de teatro.

MAX.- ¡Imbécil!

El farol, el chuzo, la caperuza del SERENO, bajan con un trote de madreñas por la

acera.

 

EL EMPEÑISTA.- ¿Qué ha sido, sereno?

EL SERENO.- Un preso que ha intentado fugarse.

MAX.- Latino, ya no puedo gritar… ¡Me muero de rabia!… Estoy mascando ortigas.

Ese muerto sabía su fin… No le asustaba, pero temía el tormento… La Leyenda Negra en

estos días menguados es la Historia de España. Nuestra vida es un círculo dantesco.

Rabia y vergüenza. Me muero de hambre, satisfecho de no haber llevado una triste

velilla en la trágica mojiganga. ¿Has oído los comentarios de esa gente, viejo canalla?

Tú eres como ellos. Peor que ellos, porque no tienes una peseta y propagas la mala

literatura por entregas. Latino, vil corredor de aventuras insulsas, llévame al Viaducto.

Te invito a regenerarte con un vuelo.

DON LATINO.- ¡Max , no te pongas estupendo!

3 comentarios leave one →
  1. 11/10/2012 3:58

    Releo esta entrada y no deja de parecerme simplemente genial. Enhorabuena, otra vez.

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  2. María permalink
    22/11/2012 10:44

    Magnífica entrada. Me ocurre como a ti, por mi mente pasa una y otra vez Luces de Bohemia, tanto para reflexionar sobre nuestra situación actual, como para deleitarme por las calles de Madrid en las que ocurre la trama de esta obra e intentar encuadrar en qué lugar exacto ocurrió qué fragmento concreto de esta maravilla. Recuerdo cómo la leímos en clase, fui alumna tuya hace ya varios años. Teníamos la asignatura de literatura como optativa (no sé si seguirá existiendo esta optativa, pero debería, fue la mejor asignatura que tuve en el instituto). Éramos muy pocas, solo chicas. Una lástima que no se beneficiasen más alumnos del placer de aprender leyendo y compartiendo ideas. Íbamos a estudiar la obra de Valle-Inclán, y decidiste que parte de esta la leeríamos en clase en voz alta. Me fascinó aquella experiencia. Poder compartir la lectura y las reflexiones entre todas fue algo que me marcó. Tanto, que posteriormente he aplicado varias veces este método de la lectura en voz alta con mis alumnos. Gracias a ti aprendí a entender y adorar los poemas de Antonio Machado, descubrí la belleza de El Quijote (en cursos anteriores habíamos leído algún fragmento pero me pareció horrible), supe de la existencia de Adelaida García Morales y de Víctor Erice y me enamoré de El silencio de las sirenas. Antes de asistir a aquella optativa ya me gustaba mucho leer. Pero después de tener aquellas clases, la literatura se convirtió en algo imprescindible para mí, tanto para disfrutar como para entender el mundo en el que vivimos a través de la lectura. Gracias por recordármelo todo en este estupendo artículo.

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    • 22/11/2012 12:17

      Simplemente, gracias, María.
      La recompensa que supone, para una profesora, leer lo que tu escribes no se puede expresar con palabras. En estos tiempos difíciles es algo impagable.

      Yo también recuerdo aquella clase con gratitud. Aprendí mucho de vuestro entusiasmo. Por desgracia, este concepto economicista, chato y peligroso de lo útil se ha llevado por delante la asignatura y la Literatura en general. Como tantas otras cosas que nos pasarán factura.

      Espero y deseo que tengas toda la suerte que te mereces. Me alegro de que te dediques a la enseñanza. Hace falta gente como tú.

      Un abrazo.

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