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De la arrogancia a la humillación: no es rescate, es intervención

11/07/2012

Rajoy comparece, obligado por ley, en el Congreso tras cuatro meses de huidas. Seis veces se ha negado a explicarnos lo que pasa.

Lo hace cuando ya no es presidente soberano, sino supervisado por Bruselas. Cuando su Ministro de Economía ha quedado relegado. Lo sustituye un alemán y la siniestra troika y sus “hombres de negro”. Nos visitarán cada tres meses y nos castigarán si no cumplimos sus órdenes. Un panorama halagador.

Rajoy aparece como acostumbra. Remoloneando, faltando a su palabra de decir la verdad. Lo hace a desgana. Y pensamos que es muy grave lo que pasa. Si sabía lo que ocurre y nos lo ocultó, nos ha mentido. Si no lo sabía, estamos en manos de un irresponsable que no merece dirigir este país.

Ahora, está obligado por decencia a explicar sus cambios de criterio, sus engaños, las mentiras de su programa electoral. Los hachazos que están acabando con las fuerzas, los recursos y la paciencia de los españoles, los trabajadores y los que están en paro. Los parados llegarán al 24% y la recesión se prolongará dos años. Esta es la verdad del milagro del PP.

Parece que la honestidad se ha volatilizado llevada por el huracán de la codicia. Y la verdad pasa por horas bajas.

Porque lo cierto es que España está intervenida. Bruselas ha impuesto 32 condiciones de hierro que asfixiarán aún más la economía. Europa no perdona la irresponsabilidad de Rajoy y de su Gobierno desnortado y perdona mucho menos la prepotencia que sólo esconde irrelevancia. Y ha decidido tomar el mando.

La economía debe servir a la sociedad, pero parece que ya somos sus esclavos y nada han hecho en el Gobierno por evitarlo.

Hoy somos menos libres que ayer, cuando ya teníamos las manos atadas. Pero siguen negando la evidencia en un ejercicio ridículo. Nos desprecian e ignoran. Olvidan que son servidores públicos, pagados por las mismas nóminas que recortan. Y se han convertido en verdugos a sueldo de los mercados.

¿Debemos alegrarnos de ser más pobres? ¿De que, ya sin paraguas, vayan a caer sobre nosotros las 32 plagas del mandato europeo: más recortes, la desaparición del Estado de bienestar…?

¿Debemos alegrarnos de volver a la beneficencia y al pobre país que éramos?

La desigualdad duele mucho. Los datos dicen que en España apenas hay ricos declarados. Sí hay defraudadores amnistiados por Rajoy.

Los asalariados sostienen el país y van a machacarlos más: eliminarán pagas, recortarán subsidio de desempleo, subirán el IVA. Pero no harán pagar más impuestos a los ricos.

Y pienso que el pánico no es el de los mercados ni el de la Bolsa, sino el de tantas familias que no llegan a fin de mes. El de los parados sin esperanza. El de dependientes y enfermos mentales abandonados que ven la voladura controlada de la Ley de Dependencia. El de los pensionistas que en un 40% sostienen a sus hijos parados y van a ver de nuevo recortadas sus pensiones.

Porque en esto también engañaron y engañan. El Ministro de Economía francés ha desvelado que Rajoy y Guindos han ofrecido rebajar las pensiones en sacrificio humano al dios de los mercados.

Rajoy habla de otras cosas ahora mismo en el Congreso. No le interesa la verdad sino su salvación caiga quien caiga. Pide la ayuda que no da, y el coraje que él no tiene. Pide sacrificios que él no conoce.

Mientras Rajoy preparaba sus excusas llegaba la marcha negra de mineros a Madrid.  Una multitud los arropó y les mostró su apoyo.

 Mientras Rajoy habla y no explica en el Congreso, 50 autobuses se acercan a la capital en una hermosa metáfora de la lucha por la justicia.

Hoy todos somos como esos mineros en extinción. Estamos hundidos en el pozo negro de la injusticia y la incertidumbre. Sentimos el desprecio de quienes nos gobiernan y deberían solucionar los problemas. Y sólo vemos que nos dejan en manos del capitalismo gansteril. Ese que no ve personas, sólo ve dinero.

Hoy estamos mucho más solos.

Aunque no debemos resignarnos. Si pensamos que algo está mal, y está fatal, debemos actuar en consecuencia.

Ahora se trata no de entender el mundo sino de transformarlo. Porque, como dice el obispo Desmond Tutu, en épocas de injusticia, no tomar partido supone ponerse del lado del opresor.

3 comentarios leave one →
  1. ana r permalink
    13/07/2012 17:31

    Indignante ver a los diputados del pp aplaudiendo y jaleando a su líder¿cómo quieren que no estemos soliviantados? Qué llegue ya agosto y se vayan de vacaciones porque nos están dando en verano.

    Magnífica entrada, como siempre.

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    • 13/07/2012 19:07

      Si les queda dignidad, estarán abochornados al verse. Es el espectáculo más repugnante que he visto en mucho tiempo. Creo que la gente los conocerá por sus actos y ya van muchos que los retratan.
      Parece que no les importamos nada y, teniendo en cuenta que pagamos sus sueldos, es indignante e intolerable.

      Gracias por tus palabras, Ana.

      Me gusta

  2. Jadel permalink
    24/07/2012 11:30

    El lenguaje no es inocente
    http://www.josealbertodiazestebanez.com/?p=379

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