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Profesores rotos

04/07/2012

Ha terminado el curso escolar y, nunca como ahora, los claustros han manifestado tanta decepción, tanto dolor y tanta rabia. Muchos han visto cómo compañeros interinos se despedían de la enseñanza entre lágrimas.

 Han sido despedidos 7.500. Medida de dudoso ahorro pues engrosarán las listas del paro. Es sólo una excusa para no volver a contratarlos.

Las instrucciones llegan, implacables, e imponen lo que ellos llaman “austeridad” que es en realidad privatización. Se reducen grupos, se aumentan los alumnos por aula y se eliminan profesores en todos los departamentos.

Se suprimen asignaturas optativas y se trasvasan bachilleratos a la concertada. En Gandia, el concierto del Bachillerato de Artes en un colegio religioso ha supuesto la supresión en un instituto. Avanza la privatización. Como dice Krugman:

La recuperación económica nunca ha sido el objetivo; la defensa de la austeridad siempre ha pretendido utilizar la crisis, no resolverla. Y sigue siendo así.

La enseñanza pública se somete a una muerte lenta que conocemos bien en este País Valenciano. Es más limpia y efectiva que el asesinato directo. Además, no se nota tanto y provoca menos escándalo. Si añadimos la manipulación informativa de los medios afines, todo parece reducirse a una pataleta de profesores “izquierdistas” y “manipuladores” a los que hay que “rematar”, como dijo el ínclito y perspicaz argumentador Alfonso Rus. Pero el fin es más perverso. Y la crisis, sólo la coartada.

La escuela pública agoniza. Acosada por empresarios de la concertada, que se nutre de nuestros impuestos y hace negocio con un derecho, y presionada por una Iglesia, que también vive de nuestros impuestos y se resiste a perder el monopolio de la educación, sobrevive a duras penas.

 Los fondos dedicados a la concertada aumentan y se venden perversamente como apoyos a la pública. Mientras, esta última se ocupa del 80% de los alumnos con problemas y ve eliminados profesores de apoyo y fondos de la ayuda a la integración.

Hoy, cuando es más necesaria que nunca la educación, en este país se arrancan las raíces del árbol del futuro y se niega a nuestros jóvenes la educación igualitaria, única capaz de sacarlos de la miseria. Más de un 50% de jóvenes está en paro.

Lo entendió bien la II República española que convirtió al maestro, respetado por todos, en agente de regeneración social. Y lo supo también, tras la Guerra, el dictador Franco que los represalió hasta la extinción para borrar toda esperanza de regeneración.

 Nuestra democracia no ha sabido o no ha podido recuperar aquel deseo. Y este Gobierno ultraliberal y desnortado destruye ahora el poco camino andado en los últimos años. La educación es el combustible necesario para formar auténticos ciudadanos demócratas. La democracia no es innata. Se enseña el respeto al otro, la lucha por la justicia, el espíritu crítico, el valor del diálogo y la palabra, la tolerancia. Así se logra una sociedad fuerte basada en el conocimiento, no en la indecencia y la corrupción. Y una sociedad más libre, basada en la igualdad.

Enseñar no es crear burbujas aisladas de la realidad social, sino aceptar la diversidad y aprender de ella para encauzar adecuadamente el mundo nuevo y mestizo que nos espera.

Pero formar seres libres quizá no gusta ni a los ultraliberales ni a los ultracatólicos. Prefieren mantener sus guetos clasistas.

La enseñanza pública, con todas sus carencias, ha formado una juventud fuerte e informada. Y por ello, precisamente, es crítica. Quizá es eso lo que no les gusta. Ha enseñado a pensar a demasiada gente, y hay que cortarle las alas. Ha permitido estudiar a todos, y eso los inquieta. Ahora recortan la igualdad de oportunidades.

Quiero pensar que esos claustros de profesores rotos, aplastados por la injusticia sabrán sobreponerse y seguirán luchando heroicamente por la escuela pública, la libertad y la tolerancia. Quiero pensar que hay esperanza. Francia ya ha decidido contratar más profesores y afianzar su ejemplar escuela pública y laica.

Aquí, volvemos al sectarismo fundamentalista del dinero, de la religión o de ambos aliados.

Aquí, los docentes son despedidos, despreciados, acusados injustamente y ninguneados por la Administración y su Ministro a la cabeza.

El desastre será incalculable. Aumentará el riesgo de pobreza y marginación. Sólo la escuela pública, la de todos, puede convertir un país atrasado en otro avanzado.

El fuego devastador no sólo ha quemado árboles. Ahora empieza la quema de derechos.

10 comentarios leave one →
  1. 05/07/2012 10:56

    Sentados en sus pupitres, los jóvenes contemplan cómo sus mejores aliados, sus mayores ejemplos, unos profesores jóvenes, con ganas de enseñar a luchar y ayudar a formar pensadores, van desapareciendo de las aulas. Y la educación se va llenando de vacío.

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    • 06/07/2012 19:07

      Esos jóvenes son los que provocan lágrimas en los que se van.También los profesores se sienten vacíos sin la enseñanza.
      Por fortuna, hay algunos jóvenes como tú que ahora vuelan hacia la Universidad. Con un bagaje de sueños, conocimientos e ilusiones que darán sus frutos muy pronto. A pesar de todos los pesares.
      No dejes nunca de escribir, ni de soñar, ni de protestar, ni de ser tú.
      Vosotros sois la esperanza.
      Miles de besos, soñadora. Y¡viva San Fermín!

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  2. 05/07/2012 11:45

    Temen a la inteligencia. No pueden soportar la idea de una sociedad formada y políticamente autónoma. Si idiotizas, sometes mejor.

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    • 05/07/2012 20:44

      Más que complots para idiotizar a la población, yo veo egoísmos en gente que no necesita la educación o los servicios públicos y prefieren destinar sus recursos a SUS escuelas y SUS servicios privados. La conclusión en todo caso es la misma: una sociedad que aspire a la justicia y la igualdad de oportunidades tiene que oponerse radicalmente y entradas como esta son increíblemente necesarias.

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      • 06/07/2012 11:40

        No veo ningún complot por ninguna parte sino un conflicto social. Más que de egoísmo (me parece una palabra políticamente muy débil) hablaría de interés de clase. Y en ese sentido creo que es importante tener en cuenta que limitar el derecho a la formación supone, siempre, una pérdida social de autonomía política. Creo que la cosa va más allá –por desgracia– de dónde quieren poner o no los ricos su pasta.

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  3. 05/07/2012 13:39

    Agustina, tienes esa capacidad de decir grandes verdades en escasas palabras…esas son las que llegan, las que se escriben con sentimiento…Te lo dije en su momento, has sido, eres y serás un ejemplo para la enseñanza pública.Personas como tú nos dan ejemplo para luchar y llevar el nombre de la educación pública a lo más alto. Ella nos iguala, nos dignifica y nos convierte en alguien.

    Gran entrada, ya lo sabes =)

    Un fuerte abrazo!

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  4. 05/07/2012 18:27

    Es difícil añadir algo a lo que has escrito; si acaso, aportar algún dato: en el centro en el que trabajo suprimen no menos de diez profesores y, a causa del aumento del número de alumnos por aula, desaparecen cuatro grupos de Secundaria. Así, el curso próximo no habrá menos alumnos, pero sí menos profesores para atenderlos. Como dices, el desastre será de proporciones extraordinarias y no tardaremos en ver sus consecuencias.
    Lo peor es que para detener este incendio no hay brigadas profesionales, ni voluntarios que se animen a echar una mano, tal vez porque no se tiene claro que todos somos afectados.

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  5. 06/07/2012 19:25

    Las opiniones sensatas y el sólido debate de los jóvenes: Pau,Vicente,Alvagó apoyan lo que sospechaba. Hay una juventud, formada en la escuela pública, que recompone de algún modo tantas decepciones y las transforma en esperanza de futuro.

    Como bien dice Juan Pedro, el profesor debe apagar como pueda el fuego de la injusticia. Porque, no parece que se comprenda que no es sólo tarea nuestra. Es el futuro del país lo que nos jugamos
    Pero seguiremos luchando. Supliremos con entusiasmo y trabajo la falta de medios. Rotos, pero no vencidos.

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  6. ana r permalink
    11/07/2012 19:51

    Recortes, despidos, y siguen y siguen. Los profesores estáis enfadados, indignados…y los padres estamos preocupados y asustados. A mi hija le queda un año para ir a la universidad, y mi duda es : ¿vamos a poder costear una carrera y los muchísimos gastos que nos van a venir? complicado, muy complicado nos lo están poniendo a todos.
    ¡Ánimo a lo profesores despedidos!

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    • 11/07/2012 20:47

      La unión de padres, profesores y alumnos puede hacer que esta situación sea menos triste. He visto cómo juntos lograban cosas que parecían imposibles. Sólo nos tenemos unos a otros. “Un pacto entre derrotados”, como pedía Sábato, puede enfrentarse a la injusticia. Llenan plazas y se atreven a gritar: ¡¡Basta!! Por desgracia, de los gobernantes ya no podemos esperar nada.

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