Skip to content

Los viernes, desolación

02/05/2012

Ballesteros (El País)

Como en la comedia de García Berlanga, Los jueves, milagro, Rajoy anuncia serio y amenazante que los viernes, desolación y recorte de derechos. Y así, durante cuatro años, incumpliendo su propio programa electoral.

Esta crisis lo arrasa todo. En apariencia de modo imprevisible, pero está guiada con firmeza por una perversa casta ultraliberal que sabe bien lo que quiere: privatizarlo todo y acabar con los derechos sociales conquistados.

Poco importan las dramáticas consecuencias sociales. El primer trimestre de gobierno de Rajoy el paro aumentó 4.000 personas por día. Los servicios públicos son más caros y menos eficientes. Pagaremos por la justicia y la sanidad. Las universidades se encarecerán terriblemente y los transportes públicos también. Hasta pagaremos en las autovías. Los sueldos bajan, los impuestos suben y siempre se acude a los mismos a la hora de pedir sacrificios.

La asfixia de los hachazos y la doctrina de la amenaza nos han hecho aceptar lo inaceptable.

El Gobierno de la Generalitat es un títere obediente a la doctrina Merkel a través de Rajoy.

¿Para qué los queremos si se limitan a obedecer y no son autónomos?

¿Quiénes sobran? ¿Ellos o los sufridos funcionarios que hacen funcionar la administración y son crucificados cada día? Si de austeridad hablamos, reduzcamos a los que no aportan nada a esta sociedad y, además, gastan recursos públicos sin transparencia.

Pero ellos miran a otro lado: al negocio de lo público. La sanidad se desmantela y se regala a amigos empresarios que ya se frotan las manos ante las ganancias futuras. La educación pública se reducirá a un gueto asistencial de pobres e inmigrantes, si es que alguno sobrevive.

Porque al proyecto ultraliberal que nos gobierna le sobran pobres y opositores. A los primeros los somete a la muerte lenta. Sin recursos, sin ayuda, sin sanidad, sin derechos. Es más limpio y no mancha las manos.

A los segundos, a los que protestan, los ningunea, los difama, los persigue policialmente y los amordaza. Rajoy los manda callar en una actitud antidemocrática sin precedentes que conocemos bien en Gandia donde el alcalde amordaza a la oposición y a los medios. La vicepresidenta Saenz de Santamaría habla de falta de vergüenza en la calle en un ejercicio de cinismo inigualable: sin aludir a sus propias mentiras de los viernes, sus ocultaciones, su seguidismo vergonzante de Europa, sus rectificaciones diarias. Cuando la ideología no le deja ver la realidad se convierte en mentira y ofende a quienes la escuchan. No somos tan torpes.

La protesta y la queja son los derechos que les quedan a los oprimidos. No son “algaradas”, como dice Esperanza Aguirre, sino gritos por la justicia que ella no entiende. Amordazarlas es el ideal del tirano que  parecen añorar.

(www.iaioflautas.org)

Pero no lo lograrán. Han tensado demasiado la cuerda de la injusticia. Están desnudos y hace tiempo que vemos los hilos que los mueven. Sabemos que detrás está la codicia insaciable del capitalismo. Sabemos que resignarse supone perder el futuro y regalarles nuestras vidas. Y no lo toleraremos en silencio sumiso.

La verdadera historia radica en los detalles, y estos nos han abierto los ojos. Estamos recelosos y somos desconfiados, pero no estamos vencidos ni desanimados.

Porque quieren que perdamos la esperanza que es el mejor médico del alma.

Sabemos que, si hoy no existe futuro, es porque lo han sustituido por mercancías como única promesa. Hasta las personas son objeto de mercado, clientes. Los no rentables, se expulsan.

Necesitamos otra voz que sustituya al oráculo del dinero. Y podemos hacer de esta tragedia una oportunidad. Luchar por un futuro de personas, no de mercancías en manos del dinero. No podemos refugiarnos a llorar entre las ruinas, sino construir otro edificio más humano. Escribir nuestro mañana con la tinta de la justicia y la esperanza, no dejar que nos lo impongan.

No lamentemos sólo lo que nos arrebatan cada viernes de dolor. Los sábados y domingos, protesta. Unión y pelea por nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Vamos a emprender otra vez la lucha…contra la gran derrota del mundo

Son palabras del poeta Juan Gelman. A él, le arrebataron un hijo y logró encontrar a su nieta desaparecida. Todo un ejemplo en tiempos duros.

4 comentarios leave one →
  1. amparo permalink
    02/05/2012 19:59

    Hoy iba conduciendo mientras oía la radio y he parado el coche para escuchar la sección.
    Y me he preguntado que es lo que nos hace falta para reaccionar.

    Me gusta

    • 03/05/2012 10:18

      “…me pregunto en qué clase de sociedad vivimos, qué democracia tenemos donde los corruptos viven en la impunidad y al hambre de los pueblos se la considera subversiva”. Ernesto Sábato
      Tenemos hambre de justicia igualitaria y de derechos y cada vez más gente la tiene también de alimentos.

      Yo tampoco sé qué más debe ocurrirnos para gritar¡¡¡basta!!!

      Gracias por escucharme.
      Un saludo.

      Me gusta

  2. ana r permalink
    05/05/2012 19:07

    Estoy cansada siempre somos los mismos lo que nos llevamos la peor parte, tengo miedo al mañana, me levanto pensando qué mala noticia nos darán. A los autónomos ya no nos pueden expimir más, ya no nos sale ni gota. A los jóvenes se les ve desilusionados, sin motivación para seguir estudiando pero también sin esperanzas de conseguir un trabajo. A los mayores estirando unas pensiones que muchas veces ya mantienen dos casas. Y lo que nunca pensé ver en mi Gandía, gente peleando delante de un contenedor por ser el primero en meter la mano entre la basura. Triste, muy triste.
    Si todo lo que nos está pasando no es suficiente para protestar ¿qué más nos tiene que pasar?
    Estupenda tu entrada, la escuché en tu sección de la radio y hoy la he leído dos veces para que no se me escapara nada. Felicidades.

    Me gusta

    • 05/05/2012 19:41

      El profesor Josep Fontana abarrotó esta semana el Paraninfo de la Universidad de Valencia y sus palabras, las de un hombre luchador, lúcido y sabio de 81 años, pueden ayudarnos a sacudirnos desánimo, cansancio y hartazgo de un plumazo.
      “Son muchos años de lucha para resignarse…”. Josep Fontana calló un instante y, elevando el tono de voz, añadió: “Lo único que es inadmisible es la resignación”. El público que abarrotaba el paraninfo de la Nau rompió en aplausos.
      En tiempos oscuros, estas personas son un ejemplo y una ayuda impagable. Si nos unimos, será más fácil luchar por lo que es nuestro.
      Muchas gracias por tu reflexión y tus palabras, Ana.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: