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Juicios, recortes y mentiras: la razón pisoteada

11/01/2012

Escribo y siento que el uso correcto y preciso de las palabras, a veces, cura una enfermedad. Que es un medio para purificar el aire que respiro de la suciedad y las manipulaciones de los timadores y violadores del lenguaje.

Son palabras de David Grossman en Escribir en la oscuridad. Y las he recordado al sentir la tremenda injusticia que las palabras violadoras de la verdad nos venden como necesaria: los brutales recortes autonómicos que caen sobre las espaldas de los más débiles.

A los que se dejen engañar y pidan que se machaque aún más a los funcionarios conviene recordarles que funcionarios son los médicos que los atienden cuando están enfermos, los que educan e instruyen a sus hijos, los que tramitan sus documentos y hacen que la administración funcione y que su número es inferior a la media europea.

Si aun así no se convencen, intentaré hacerles ver dónde están los culpables. El destino, como en la canción, ha hecho coincidir en el banquillo de los acusados a dos expresidentes del Partido Popular, Camps y Matas. No es casual que estos sujetos hayan esquilmado las arcas públicas y nos hayan conducido a la situación de quiebra en la que nos encontramos. El puzle judicial se va aclarando.

Disparaban con la pólvora de rey de nuestros impuestos y sus tiros han dejado moribunda a una tierra antaño emprendedora y fértil. No han sido los funcionarios.

La metáfora siniestra de la losa faraónica de despilfarro que nos aplasta con su mueca kitsch y esperpéntica es la mole en forma de escultura de Carlos Fabra. Un cacique maleducado, acusado de varios delitos graves, y que ha sido protegido por sus amigos de partido, Camps y Rajoy, hasta el punto de ponerlo de ejemplo. En breve se sentará también en el banquillo.

De su cabeza, la de piedra claro, saldrá un avión “germen y esperma de esta obra” según su autor. Decora un aeropuerto sin aviones que nos cuesta 35 millones de euros al año y en el que pastan conejos para escarnio de una ciudadanía que parece impasible ante el robo de su dinero por un faraón caído que se construye su peculiar escultura conmemorativa. Esta broma nos costará, que se sepa, 300.000 euros más.

El otro Fabra, el presidente,  ya ha reservado dinero para pagarla, pero no pagará a los docentes a los que roba su antigüedad en un 50%. Despedirá a interinos, y recortará sueldos hasta en un 25%.

Tampoco se libra el personal sanitario. Sobran especialistas de guardia, dicen, y nuestra salud peligrará. No se operarán cataratas hasta que estemos ciegos. Así no veremos muchas cosas.

Los sueldos de los políticos bajarán, si acaso, un 1%. Y habrá dinero para grandes eventos. Algunos responsables, como Olivas, son premiados con sueldos de más de un millón de euros al año.

Y lo más triste es que no parece haber inquietud ni rebeldía contra este estado de cosas. Porque sólo es el principio. A este regalo de Reyes envenenado seguirán sacrificios que nos convertirán en esclavos tras nuevos recortes en marzo.

Los culpables prefieren seguir invocando a las musas, aun sentados en el banquillo. O insultando a la verdad y a la vergüenza.

Ya no basta con apelar a la ciudadanía.  Un ciudadano puede ser un hombre libre que vive sobre una masa de esclavos.

Reclamamos justicia que es el derecho, la razón que se revuelve pisoteada.

Y ya nos han pisado bastante.

11 comentarios leave one →
  1. Àngels Moreno permalink
    11/01/2012 20:10

    ¡Felicidades por la selección de un microrelato tuyo en el concurso ACER! No es fácil la técnica del microrelato y existen muy buenos escritores que son incapaces de hacerlos.¡ A ti se te dan de maravilla!
    Compraré el libro por gusto de leerlo y para colaborar con la causa solidaria a que va a destinarse su importe.
    Àngels Moreno

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  2. Àngels Moreno permalink
    11/01/2012 20:21

    Tu último “Nos queda la palabra” no tiene desperdicio, bueno, como todos los tuyos. Hay que incidir en esos temas porque la gente (cierta gente que se cuenta por millones y anda rodeada de gaviotas) parece anestesiada. Como si no se enterasen de las aberraciones de sus correligionarios o no les importasen.
    “Tota pedra fa paret”, Agustina, y el acierto y contundencia de tus artículos son de agradecer.
    Àngels

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    • 11/01/2012 20:56

      Muchas gracias. Seguiremos usando la palabra con respeto, pero con contundencia para denunciar las mentiras. Sin prisa, pero sin pausa.

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  3. 11/01/2012 22:25

    Buenísima la columna de hoy: enhorabuena. Como historiador del arte me siento plenamente autorizado a opinar sobre la escultura de Ripollés, que fundamentalmente es una mierda como el resto de su obra. En este caso tiene ese puntito obsceno añadido por aquello del neofaraonismo fabriano. Por no hablar del germen y el esperma aerocefálico. Me acuerdo cuando escribí hace unos meses un articulillo para la revista Eines en que hablaba medio en broma medio en serio del matrimonio fatal de la política valenciana y el arte. Pues toma mamotreto de bronce y confirmación de las peores sospechas.

    Sólo discreparía con tu afirmación de que parece no haber rebeldía ante este estado de las cosas. El 15M no ha sido una cosa fugaz y del pasado y creo que ya no vale quejarse de que la gente no se mueve. Lo que ha pasado en las plazas nos ha recordado una lección fundamental a todos: que se puede resistir al pisoteo. No dudo de que lo haremos.

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  4. 11/01/2012 22:34

    “Y lo más triste es que no parece haber inquietud ni rebeldía contra este estado de cosas”. Comparto, en parte, el comentario de Pau Dziga. El 15M fue algo fantástico. No obstante, el resto de ciudadanos no fuimos capaces de sumarnos a sus iniciativas. Yo mismo asistí a un par de sus asambleas, pero dejé de ir cuando observé, alucinado, cómo la gente que pasaba por la calle y veía a “los indignados” se reía y llegaba a insultarlos.
    Los chic@s del 15M son héroes y heroinas a los que la sociedad de este país tildó (influenciada por unos medios de comunicación que están vendidos a los grandes partidos políticos, a los que sirven) de antisistema, drogadictos, hippies, vagos y demás adjetivos despectivos a más no poder.
    Es una pena que españoles en general y valencianos en particular seamos tan “meninfots”. Sin duda, nos hemos ganado a pulso tanto dicho calificativo como todo lo que nos pase de ahora en adelante…
    Saludos, Agustina! Magnífico artículo. Esto sí que es escribir, bien y muy claro…

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  5. 12/01/2012 0:37

    @ Pau y @ José:
    Gracias por vuestros comentarios y por vuestras generosas palabras.

    Tiene razón Pau en la esperanza que supone el movimiento 15-M. Lo he reconocido sobradamente en muchas ocasiones y me hacen recobrar la confianza en muchas cosas que creía perdidas. Les estoy muy agradecida y así lo dije el octubre pasado:
    https://agustinaperez.wordpress.com/2011/10/20/despertar-ciudadano/

    Me refería, sin embargo, a ese gran sector, mayoritario en esta sociedad, que parece estar ciego o dormido sin ver lo que es más que evidente. A las mayorías absolutas sucesivas por encima de corrupciones, saqueos y demás ofensas a la ciudadanía. Al “meninfotisme” del que habla José que parece aceptar lo que sea sin rebeldía.Es mucho lo que nos jugamos y no sobra tiempo.

    Quizá haya que seguir repitiendo lo obvio y seguir el ejemplo de los que sí protestan para que algún día volvamos a recuperar lo perdido. Yo no pierdo la esperanza. Resistiremos.

    Un saludo a los dos.

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  6. 12/01/2012 18:07

    Genial tu artículo. Pensaba, mientras lo leía, que en lo único que no estaba de acuerdo era en esa idea de que “no parece haber inquietud ni rebeldía contra este estado de cosas”. Pero, sí, coincido contigo incluso en esa apreciación, por

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    • 12/01/2012 18:16

      Muchas gracias. Me he quedado con ganas de ver completo tu comentario. Parece que los duendes de la informática han censurado la última parte…
      Un saludo, Juan Pedro.

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    • 12/01/2012 18:20

      (Lo siento, problema informático) Te decía que coincido también contigo en esa apreciación, porque lo que yo creía inquietud parece que no es nada más que miedo, conformismo y resignación ante lo que parece inevitable. Y la rebeldía, que más bien parece inofensiva y pasajera pataleta, únicamente se expresa en pequeños corrillos, en charla de café, o sala de profesores. Lamentable.

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      • 14/01/2012 19:40

        Lamentable, en efecto. He leído el intenso debate que generó tu artículo y siento pena. Parecen no darse cuenta, ni funcionarios ni no funcionarios, de que el peligro es la desaparición de lo público. Y los alumnos y enfermos se convertirán en clientes. Es un pastel que ansían muchos.El que no pueda pagar a la beneficencia.

        He sentido esa misma sensación de impotencia muchos días en la sala de profesores ante discusiones bizantinas y desenfocadas.
        Divide y vencerás, ya lo decían los clásicos.
        ¡Qué pena!

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