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Amenaza cierta: crece la intolerancia

29/12/2011

La escena transcurre en una terraza al aire libre. Las mesas están llenas de gentes sencillas que disfrutan del sol un día cualquiera en la Alemania de los años treinta.

Un adolescente rubio y de rasgos andróginos, representante perfecto de la raza aria, se abre paso entre la gente y entona una canción de melodía pegadiza, con una voz cristalina que atrae rápidamente la atención de los presentes.

La letra habla de identidad, de orgullo nacional quizás. De mañanas de un futuro nuevo. Las conversaciones se van apagando a medida que sube el tono inicialmente tímido del muchacho. Poco a poco, envalentonado, se convierte en el protagonista. Mientras, la gente se va levantando hipnotizada por la canción y levanta el brazo en el saludo romano de los nazis. Algunos con entusiasmo, otros con reticencia, todos con una adhesión peligrosa a la masa que se mueve.

La cámara recorre en un barrido inmisericorde las caras de los individuos convertidos en un colectivo entusiasta que se une, puesto en pie, a la voz tronante del muchachito ario.

Sólo un anciano permanece sentado. Parece abrumado, pero firme. No habla, sólo mueve la cabeza en un gesto elocuente de  rechazo, con la sabiduría de la experiencia.

Cuando vi por primera vez esta escena de la maravillosa película Cabaret, recuerdo que sentí no solo admiración por el arte de su director, sino miedo a esa corriente pegajosa que hace que el mal se extienda entre las gentes sencillas vestido de belleza juvenil, de música agradable y de buenos modos.

Recordé también la frase evangélica: “Estad alerta porque los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz”.

Confirmé, al leer después a Hannah Arendt, que el mal no es algo feo, como decían los clásicos, sino banal, hermoso y atrayente, a veces. Y que sus efectos son demoledores si se unen a situaciones críticas en lo social.

Y, hoy, en estos días de balance de fin de año , siento el aliento del mal en la nuca de una Europa triste.

Ocupado y asediado por el dinero, este viejo continente vuelve a tropezar en la piedra de la intolerancia. Francia, apoyada por Bruselas, cerró el paso a los inmigrantes que huyen del horror. Dinamarca dinamitó la libertad de movimientos en Europa apoyando tesis de la ultraderecha.  La ética sucumbe al egoísmo.

Triunfa la ultraderecha en Finlandia como ya lo hizo en Holanda o Suecia y la gente se repliega  y se niega a ser solidaria. Como afirma Sami Naïr, “el racismo mata“.

Vuelve un populismo peligroso y xenófobo como manifiesta el dossier de la revista L’Espill.

Vuelve a sonar en mis oídos la canción tímida de aquel inquietante muchachito, y siento el horror en estado puro de unos campos de la vergüenza nazis que exterminaron a judíos, gitanos y homosexuales.

Volver a ver la escena estremece.

Pero es necesario para reaccionar tras la conmoción. Actuar. Porque también se peca por omisión.

Quiero pensar que tendremos la valentía de no unirnos al coro de la infamia. Quiero pensar que más de una persona de bien reaccionará contra ello.

Quiero hacerlo con la esperanza  de que despertemos. La amenaza crece y sólo nosotros podemos pararla.

Con el poeta Blas de Otero,

Quisiera poner el hombro y pongo palabras

que casi siempre acaban en nada

cuando se enfrentan al ancho mar.

 Actualización 1. Julio 2013: En España mueren migrantes despojados del derecho universal a a la Sanidad.

En Melilla se persigue a periodistas por denunciar el maltrato de los que pretenden entrar buscando una vida mejor.

Las redadas policiales se multiplican contra los más débiles, mientras campan a sus anchas ladrones de cuello blanco.

Los CIE siguen avergonzando la decencia y encarcelan a personas que sólo han cometido, si acaso, una falta administrativa. Muchos mueren en ellos sin que trascienda.

Pero los muertos y torturados por el que se dice mundo civilizado tienen rostro. Y pocos son los medios independientes que se atreven a denunciarlo cada día.

Actualización 2. 24 junio 2016. La ultraderecha europea celebra como propia la victoria del Brexit.

Le Pen canta victoria y recuerda que habrá otro referéndum similar en Francia si su líder gana las elecciones presidenciales.

El líder de la ultraderecha holandesa pide una referéndum sobre la pertenencia de su país a la UE.

Hoy es un día muy triste, y no sólo para los mercados del dinero…

“¿Crees que podrán controlarlos?”

Actualización 3. 9 de noviembre 2016.

Trump gana las elecciones en EE.UU. Triunfa el odio al diferente. Gana el populismo que apela a las tripas, al repliegue en la propia identidad perdida a costa de la libertad, los derechos humanos y la dignidad.

¡Oh, Libertad!, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

Madame Roland (1754-1793)

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El mundo es mucho menos digno. La humanidad da un paso más, otro paso más, hacia la deshumanización y la barbarie. La historia, tristemente, se repite.

Todos somos mucho menos libres.

MAX.- …  ya no puedo gritar… ¡Me muero de rabia!… Estoy mascando ortigas.

Luces de bohemia, Valle-Inclán

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Actualización 4. 31 de enero 2017: Trump lleva 10 días en el cargo y ya ha vulnerado los derechos constitucionales de su país y atentado gravemente contra la división de poderes, los derechos humanos y la libertad de prensa.

Como afirma un experto: “El verdadero problema es que no se trata solo de Estados Unidos, ¿verdad? El mundo entero tiene a Trump, le guste o no”.

Recordemos el poema de Niemöller:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Gobierna a golpe de tuit, porque las redes le permiten eludir todo control democrático: “Del mismo modo que hizo su fortuna monetizando la marca Trump, los 140 caracteres de Twitter le permiten ejercer el poder con un grado mínimo de verdadero conocimiento sobre el arte de gobernar. Todo lo que Trump debe hacer para controlar el mensaje, manipular a las masas y dominar las noticias, es tuitear.”, afirma J.L.Anderson.

En su país, las manifestaciones contra sus excesos se suceden y la gente sale valientemente a la calle para denunciar sus abusos. Incluso lo ha hecho el expresidente Obama, algo inédito en EE UU.

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Pero el resto del mundo sólo responde tímidamente ante sus provocaciones, cuando no calla, como hace el presidente Rajoy atenazado por un miedo servil al poderoso y por una indiferencia despreciable con los débiles.

Se echa de menos una declaración contundente contra los ataques a México del presidente estadounidense, un movimiento valiente para liderar los países de habla hispana contra el menosprecio de un supremacista blanco racista y xenófobo. Un rechazo fuerte a la vulneración de derechos de las personas.

No quiero pensar que, además del miedo, lo que provoca el silencio de Rajoy y de su Gobierno es la complicidad. Sería terrible.

No permitamos que vuelva a ocurrir. Reaccionemos, actuemos en la medida de nuestras posibilidades para que no se repita el horror:

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

 Actualización 5. 24 de septiembre de 2017. 

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entra en el Parlamento como tercera fuerza, con un 12,6%.

¿Es que nadie ve que nos dirigimos al desastre? ¿Hasta cuándo los intereses de partido y la incapacidad demostrada de los qiue nos gobiernan permitirá que se reproduzca el horror que se vivió en el siglo XX?

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…después de todo
usted es el palo
mayor de un barco
que se va a pique

seré curioso
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe.

 

BENEDETTI

¿De qué se ríen? ¿De su incapacidad o de nuestra inacción?

Los líderes ultraderechistas, Alice Weidel, una economista joven y cosmopolita y el periodista jubilado Gauland.

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Las sociedades totalitarias no suelen llegar de repente y por eso es importante mantener siempre el espíritu crítico y el diálogo abierto.  “La violencia extrema se produce siempre con pasos previos”, en los que hay “una estructura general política e ideológica que favorece el conformismo y el aislamiento entre los individuos”, dice Cristina Sánchez.

¿Qué más necesitamos?

 

Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo,
y llévame a ser contigo
pastor.

LEÓN FELIPE

 

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