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Crisis ecológica: egoísmo de los ricos y condena de los pobres

15/12/2011

“El dinero, el negocio… son las formas en que se aparece el mal en nuestro tiempo. Nos echa a perder el comer y el respirar, el sueño y los sueños. Pero algunos deben aguantar y no rendirse; de lo contrario nuestro tiempo no dejará nada en herencia a la posteridad”.

Son palabras de Hermann Hesse que siguen siendo verdad muchos años después. Porque la Cumbre del Clima en Durban ha fracasado una vez más. Nació ya muerta porque esta hiperpreocupación por la crisis económica mundial lo emponzoña todo y lo somete al poder del dios dinero.

Poco importa que el medio ambiente esté en emergencia. Que la salud del mundo empeore hasta el punto de llegar al no retorno.  Porque el tiempo es clave. Si no empezamos a reducir emisiones de CO2 en esta misma década, entraremos en caída libre, y la temperatura del Planeta aumentará dos grados letales.

Poco importa condenar a muerte a millones de personas. No es una exageración: aumentarán las hambrunas, la desnutrición y la escasez de alimentos. Los países pobres son condenados, otra vez, por los ricos a morir de hambre.

Comprendo que, en tiempos malos, sea más difícil ser justo que cuando se está harto. Pero no se puede aceptar que por las estrecheces y la necesidad se renuncie a la moral.

Este mundo insolidario es cada vez más resistente a la justicia igualitaria y más tolerante con las desigualdades. El egoísmo nos ciega y nos hace inmorales.

Los contaminadores ganan a la salud en el “primer” mundo, porque el aire que respiramos empeora cada día y provoca enfermedades y ganan a la vida en el “tercero”: muchos países del Cuerno de África están sentenciados sin remedio.

La UE exige ahora a países emergentes, como China o India, sacrificios que nosotros no hemos hecho. El despilfarro consumista ha agotado recursos naturales y nos ha sumido en una espiral destructora que nos pasará factura.

Porque la crisis económica y la ecológica van de la mano. Son caras de una quiebra global del sistema que conocemos.

La medicina indispensable es un consumo sostenible y moderado frente al consumismo desaforado que nos destruirá. Hay que empezar por la labor individual. Ser responsables supone no dejarse llevar por la rueda del consumo impuesto. Parecemos enfermos de publicidad en estos tiempos y más en fechas navideñas.

Informarse puede ser un buen comienzo. Les recomiendo el estremecedor documental Comprar, tirar, comprar,premio Ondas 2011, en el que se demuestra cómo nos manipulan y cómo estamos destruyendo la Tierra. O el libro de Fernández Durán La quiebra del capitalismo global donde se reproduce una cita de William Catton:

“Nuestra especie no es lo suficientemente sabia (‘sapient’) para lidiar con el mundo que ha creado (…), y dudo que pueda evitar su colapso en el siglo XXI (…) conforme se tenga que enfrentar a la crisis ecológica”

Si tanto nos preocupa la deuda monetaria que vamos a dejar a nuestros hijos ¿cómo es posible que no pensemos siquiera en el mundo inhabitable que tendrán mañana?

Las peores pesadillas de ciencia- ficción pueden ser reales si dejamos para 2020 lo que ya hoy es imprescindible.

Como dice un proverbio chino que también cita Fernández Durán en su libro:

 “Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar”.

Territorio Vergara

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