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Misiones pedagógicas: un sueño aún pendiente

10/12/2011


 Hace 80 años, Bartolomé Cossío puso en marcha las Misiones Pedagógicas. Recogió la antorcha de la Institución Libre de Enseñanza e hizo realidad su sueño:

” Difundir al cultura general, la moderna orientación docente y la educación ciudadana en aldeas, villas y lugares con atención especial a los intereses espirituales de la población.”

Las integraban jóvenes forjados en la rebeldía contra la dictadura de Primo de Rivera. Auténticos apóstoles de los valores humanos que se proponían difundir los derechos y deberes del ciudadano más allá de los límites académicos.  Miguel Hernández, Lorca, Cernuda, María Zambrano o Carmen Conde participaron en ellas.

Con su bagaje de ilusión, recorrieron las zonas más deprimidas de una España en su mitad analfabeta para lograr, como decía su fundador, la justicia social mediante la comunicación y el contacto directo con el pueblo.

Lo expresa hermosamente Josefina Aldecoa en Historia de una maestra:

“Cuando todo español no sólo sepa leer, sino que tenga ansia de aprender, habrá una nueva España”

Tarea difícil en lugares como Sanabria, en la provincia de Zamora, donde la realidad los enfrenta a dificultades inesperadas.

“Llegamos a un pueblo hambriento, comido de lacras. Necesitaban pan, medicinas, apoyos primarios…y sólo llevábamos canciones y poemas en el zurrón.”

No se rinden y vuelven meses después con un completo programa social que ponga las bases del desarrollo: comedor escolar, clases de agricultura, sanidad e higiene.

Aún hoy, los viejos del lugar evocan emocionados la llegada de aquellos misioneros apasionados que les abrieron la puerta a un mundo nuevo: libros, cine, comida y canciones que aún son capaces de cantar. Recuerdan agradecidos cómo les decían ante sus recelos:

No tengáis miedo, no venimos a pediros nada. Venimos a daros de balde algunas cosas.

Lo que humildemente llamaban cosas era la base de la civilización. Justicia social y cultura que elevan al ser humano del suelo para permitirle decidir por sí mismo y utilizar su arma más preciada: el pensamiento.

Poco duró el sueño.

En 1935, el gobierno de derechas de la CEDA eliminó la dotación que hacía posible estas Misiones. Y lo hizo siguiendo el dictado del fundamentalismo católico que acusaba  a estos jóvenes de “apostolado del diablo” y “corruptores de pueblos”.

La historia que siguió fue tan triste como cruel. Ardieron miles de libros con las ilusiones y los sueños de muchos. Y el despertar se convirtió en pesadilla. La Guerra Civil aventó las ilusiones.

Aún hoy perduran sus males. Obispos y conservadores llaman a la objeción de conciencia contra una asignatura común en todo país civilizado, la Educación para la Ciudadanía.

Como afirma Emilio Lledó:

“La Educación para la Ciudadanía es una forma de crear ciudadanos libres, pero las sectas no pueden aceptar que haya ciudadanos libres. Educación para la Ciudadanía, o como la llamen, provoca la educación libre y laica y es uno de los elementos fundamentales del progreso democrático.”

Rajoy ya ha anunciado, para contentar a los obispos y a la ultraderecha, que la eliminará de los planes de estudio. Hablan de “peligro totalitario” y “adoctrinamiento” cuando sólo se pretende enseñar a pensar en común y no contra el otro. A ser tolerantes y a respetar la discrepancia.

Siguen considerando la educación un bien privado, no público. ¿Qué hay de malo en enseñar democracia? ¿Acaso no creen en ella?

 Antonio Machado tenía la respuesta:

 ” Tienen miedo y por eso impiden que los pobres desheredados de la cultura tengan la ambición de educarse y la insolencia de intentar conseguirlo.”

¡Qué falta les hacen lecciones de democracia, como las que siempre dieron Cossío y sus misioneros, a estos  dinamiteros de la cultura, como los llamaba Américo Castro!

3 comentarios leave one →
  1. 10/12/2011 20:29

    “¿Qué hay de malo en enseñar democracia? ¿Acaso no creen en ella?”
    Evidentemente, no. Y no es porque tengan miedo a nada, sino porque siguen creyendo que el poder les corresponde “por la gracia de dios”, que es algo así como una herencia que transmiten de padres a hijos, de sus padres a sus hijos, claro. Nadie que no pertenezca a “la familia” merece ejercerlo. Defender lo contrario es subversivo.

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    • 11/12/2011 10:35

      Ese es precisamente su miedo. Si la gente es culta, si la enseñanza se extiende a todos, si es pública, fuerte y gratuita, terminará acabándose ese poder que no viene “de la gracia de dios” sino de la “gracia del dinero” ( un dios muy, muy poderoso). Por eso “dinamitan la cultura”, porque es subversiva. Ayuda a levantarse del suelo y a mirar el horizonte, y se verían claros sus manejos. La “insolencia” de pretender ser iguales los desquicia.
      Su burbuja estallaría y…no están dispuestos a que eso ocurra. Los intereses de ambos dioses se unen, y todos perdemos. Bueno, unos más que otros.
      Sin embargo, creo firmemente en la lucha por aquel sueño pisoteado una vez más. Ellos sólo retuercen la democracia para conseguir sus fines, otros la consideramos un modo, perfectible, de alcanzar la justicia igualitaria.
      Y el intercambio de ideas y la acción conjunta puede ser un buen camino.
      Un saludo

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      • 11/12/2011 14:18

        Totalmente de acuerdo… hay que luchar por esa enseñanza pública, fuerte y gratuita, es nuestro mejor aval.

        Un saludo, Agustina.

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