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Razones de un poeta para salir a la plaza

15/10/2011

Hoy, 15-O, se materializa el sueño de unos jóvenes, y no tan jóvenes, que un 15-M se manifestaron indignados con el mundo que les estábamos dejando.

Era víspera de elecciones, y todo el país contuvo la respiración ante un fenómeno nuevo y desconocido en estos tiempos de parálisis ciudadana.

Los conservadores se mantuvieron al acecho de los beneficios electorales y se frotaron las manos tras la consulta, al comprobar que no había perjudicado demasiado sus intereses.

Los descalificaron luego, llamándolos perroflautas, terroristas, sucios y agresores de peregrinos…

Pero el sueño se ha hecho realidad. Y hoy el mundo entero apoya un movimiento que, como todo, no es perfecto, pero canaliza una rabia contenida que compartimos muchos.

Han logrado, desde fuera del mundo partidista, que algunos partidos incluyan muchas de sus propuestas: dación en pago, listas si no abiertas, más participativas, tasas a las transaciones bancarias ahora defendidas por Angela Merkel…

Pero, sobre todo, han logrado sacar a la gente a la calle, decir basta a tanta desvergüenza y demostrar que los sueños pueden hacerse realidad aunque sólo sea en parte. Si no existen, si seguimos dormidos, seremos presa fácil para los depredadores de siempre.

A las miles de razones para salir hoy a la calle quiero añadir las que expuso un lejano 1954, en plena dictadura franquista, un poeta extraordinario, Vicente Aleixandre. Son plenamente actuales.

 En la plaza

Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo,
sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido,
llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado.

No es bueno
quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente imitar a la roca.
Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón de los hombres palpita extendido.

Como ese que vive ahí, ignoro en qué piso,
y le he visto bajar por unas escaleras
y adentarse valientemente entre la multitud y perderse.
La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto corazón afluido.
Allí, ¿quién lo reconocería? Allí con esperanza, con resolución o con fe, con temeroso denuedo,
con silenciosa humildad, allí él también
transcurría.

Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba.

Y era el serpear que se movía
como un único ser, no sé si desvalido, no sé si poderoso,
pero existente y perceptible, pero cubridor de la tierra.

Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse.
Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quieras algo preguntar a tu imagen,
no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate, y fúndete, y reconócete.
Entra despacio, como el bañista que, temeroso, con mucho amor y recelo al agua,
introduce primero sus pies en la espuma,
y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide.
Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía.
Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos y se entrega completo.
Y allí fuerte se reconoce, y crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía,
y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven.

Así, entra con los pies desnudos. Entra en el hervor, en la plaza.
Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo.
¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir
para ser él también el unánime corazón que le alcanza!

Vicente Aleixandre
De Historia del corazón.

Algunas de sus palabras son hoy realidad gracias a este movimiento esperanzador.

“No es bueno quedarse en la orilla”.   No nos mires, únete.

 

“Sentirse bajo el sol”Plaza de Sol como metáfora. “Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia”

“Y era el serpear que se movía como un único ser (…) cubridor de la tierra”  A las manifestaciones en España, 60 ciudades, se unen 951 ciudades de 82 países en el mundo.

 

“Baja, baja despacio y búscate entre los otros”Demostrar el desacuerdo no sólo es necesario, es vital para mantener la unión. Somos más de los que creen.

 

“Y salta y confía (…) y canta, y es joven.  También la juventud se siente a todas las edades. Ahí están Hessel, Sampedro y tantos otros…

 

“Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo”.  Individuos unidos no masificados. Multitud pensante frente a la masa manipulada.

“Corazón que quiere latir, para ser él también el unánime corazón que le alcanza”.    “Unidos en una sola voz haremos saber a los políticos y a las élites financieras, a las que sirven, que ahora somos nosotros, la gente, quienes decidiremos nuestro futuro”, afirma el manifiesto conjunto.

 


4 comentarios leave one →
  1. 16/10/2011 19:39

    Buenas tardes Agustina!!!

    Últimamente, el tiempo del que dispongo no me permite demasiado leerte todo lo que me gustaría, pero siempre puedo hacer un hueco.
    El poema es una belleza desde sus comienzos hasta su fin. Como muy bien dices, los sueños se pueden alcanzar aunque sólo sea en parte, con esfuerzo y dedicación todo se logra, el ejemplo más claro lo tenemos en todas estas personas que están dispuestas a luchar de manera cívica por los intereses comunes.

    Un saludo muy fuerte!!!!
    Hasta pronto.

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    • 17/10/2011 10:23

      Hola, Vicente:
      Muchas gracias por dedicar algo de tu escaso tempo a leer mis comentarios.
      Adelante y ánimo con todo. Este curso será más duro, 2º de Bachillerato siempre lo es. Pero tú trabajaste bien en 1º y eso te ayudará mucho.
      Espero que esa clase tan numerosa “gracias a los recortes”- han suprimido un segundo- no te impida aprovechar el tiempo.
      Un saludo.

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  2. 17/10/2011 11:13

    Muy buena entrada, la verdad. Recuerdo que ya me hablaste de este poema hace tiempo. Lo de salir a la plaza y dejar de ser moluscos en la orilla se lo podrían aplicar tantos y tantos Verdús y compañía que se dedican a sacar punta (a mi parecer de forma bastante pobre y decepcionante) de este movimiento social prometedor. Me reafirmo en aquello de que los intelectuales bailan mal

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    • 17/10/2011 19:34

      Pienso que este mundo tan triste debe agradeceros hasta el infinito a los jóvenes que hayáis sacado las ilusiones, los sueños y la gente a la calle.
      Somos muchos los que estamos con vosotros y los que creemos que no se esfumará lo que algunos temen tanto. Por eso lo atacan.
      Además de bailar mal, piensan mal que es peor.
      Mil gracias por estar ahí.

      Me gusta

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