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Libros con forma de bolsillo

26/09/2011

Llegó desde México, tras una escala en Washington.

Venía envuelto con mimo, junto a otros regalos, en un sobre de Correos junto a fríos documentos. Llevaba todo el calor del afecto sincero y la ternura del cariño.

Yo sólo era la intermediaria. Debía hacer llegar aquel libro a su dueño.

Pero la curiosidad pudo más que la prudencia. Leí la contraportada y, en aquellas palabras, encontré respuesta a muchas dudas.

 Se titula La forma de un bolsillo.

A su autor, John Berger, lo conocí por el destinatario del regalo.

Por él supe de su actividad, de su aislamiento en una aldea francesa, de su inteligencia.

Por el libro, me entero de su correspondencia con el mítico subcomandante Marcos. Un hijo de emigrantes zamoranos que le inspiró el título con este texto:

“La aparente infalibilidad de la globalización choca con la terca desobediencia de la realidad. Al mismo tiempo que el neoliberalismo lleva adelante su guerra mundial, en todo el planeta se van formando grupos de inconformes, núcleos de rebeldes. El imperio de las bolsas financieras enfrenta la rebeldía de las bolsas de resistencia. Sí, bolsas. De todos los tamaños, de diferentes colores, de las formas más variadas. Su única semejanza es su resistirse al ‘nuevo orden mundial’ y al crimen contra la humanidad que conlleva la guerra neoliberal”.

 El libro se escribió en 2001, y su autor declara:

“El bolsillo en cuestión es una pequeña bolsa de resistencia. Un bolsillo se forma cuando dos o más personas están de acuerdo. La resistencia es contra la inhumanidad del nuevo orden económico mundial. La gente que se junta somos el lector y yo y aquellos sobre quienes hablan estos ensayos(…) nuestro diálogo nos fortalece a todos en la convicción de que lo que está ocurriéndole al mundo hoy día está mal, y de que lo que a menudo se dice sobre él es mentira. Nunca he escrito un libro con una mayor sensación de urgencia”

Habla con una prosa bellísima de imágenes, pinturas y esculturas, resistencias y activismos.

Y cita como ejemplo a un resistente, Gramsci, para quien la esperanza era más  fundamental que las promesas:

 “ El hombre es un proceso, y más precisamente, el proceso de sus propios actos”.

Ha pasado una década. Y ahora la urgencia de Berger se convierte en indispensable, y las afirmaciones de Marcos son proféticas.

Urge resistir, no dejarse doblegar y nunca perder la esperanza.

El libro sigue ahí, lanzando palabras llenas de belleza que animan a seguir.

No creo que le importe haber hecho otra escala antes de llegar a su dueño.

3 comentarios leave one →
  1. 26/09/2011 9:18

    No, no creo que le importe al libro haber ido de mano en mano como tampoco le importa a su dueño (que cada vez está más impaciente por recibir el libro).

    John Berger es simplemente imprescindible.

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  2. 28/09/2011 11:06

    Naturalmente que no le importaría…de eso viven los libros, del continuo tacto de manos extrañas buscando en sus añejas hojas alguna respuesta a sus inquietudes.

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Trackbacks

  1. Saqueo con forma de bolsillo « Nos queda la palabra | El blog de Agustina Pérez

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