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Héroes entre cuatro paredes…(I)

20/09/2011

Atrévete a saber, decía Horacio y ten el valor de servirte de tu propio entendimiento, seguía Kant. Ese era el lema de la Ilustración que intentaba sacar a las personas de las tinieblas de la sinrazón.

Recordé estas palabras viendo la magnífica película La clase. Una mala y neutra traducción de Entre les murs, novela escrita por el profesor que se interpreta a sí mismo. En ella, este profesor de secundaria, encerrado entre cuatro paredes asfixiantes con 25 adolescentes, intenta con más fracaso que éxito hacerlos ciudadanos. Hoy, cuando se nos llama villanos y vagos, conviene recordarla.

Ser libre no es hacer lo que uno quiere, sino saber lo que uno hace. Enseñar eso es tan difícil que muchos de nuestros alumnos salen de las aulas prisioneros de su propia ignorancia. Los “valientes de la clase” son cobardes con pánico a ser libres y a aprender. Su rabia contamina a los demás si no se logra encauzarla. Y las víctimas son siempre los débiles.

El estudio supone soledad y valentía, dos virtudes hoy escasas. Soledad para enfrentarse a uno mismo, y valentía para admitir la ignorancia y abrir la mente a quien puede sacarnos de ella. Aprender no es un juego, sino un esfuerzo que nos forma como personas.

También quien debe llevar luz, el profesor, debe ser valiente y casi heroico porque está solo y ahora desprestigiado. Debe amar su trabajo y esforzarse porque la cultura del esfuerzo nos atañe a todos.

El derrotismo es su peor enemigo porque se verá en sus ojos y se escuchará en sus palabras. Un cobarde nunca podrá enseñar valentía. El adolescente huele el miedo y admira el entusiasmo. Y ambos le llegan nítidos entre las explicaciones académicas.

Si queremos ciudadanos democráticos, debemos formar e informar. Una persona sin información no es libre, sino esclava de su ignorancia: discute sin razones y critica sin fundamento. Cree que conoce y se mueve en la sombra de sus carencias. Desprecia cuanto ignora, en palabras de Machado.

Intentos de diálogo y dinamismo en clase, sin armas intelectuales adecuadas, dejan al profesor inerme y a los alumnos perdidos, sin guía. Autoridad no es autoritarismo. Libertad no es libertinaje. A pesar de los demagogos de uno y otro lado.

Hay tensiones productivas que derivan del diálogo razonado, y fracasos violentos que derivan de la irracionalidad y hacen dudar de todo.

El microcosmos de la clase es un reflejo de las tensiones de una sociedad multicultural que no ha integrado adecuadamente a los diferentes. Una suma explosiva de derechos mal asimilados sin deberes que cumplir y de buenas intenciones abocadas al fracaso porque faltan medios.

Verlo en pantalla anima, paradójicamente, a seguir en la lucha de hacer libre al esclavo, aunque se dejen jirones de piel en el intento.

Lo humano no ha variado desde la antigua Grecia. Los alumnos de hoy siguen siendo adolescentes perdidos en busca de su camino. Negarles ayuda no es hacerlos libres, sino destruirlos.

Serán ciudadanos del mañana y construirán la sociedad que nos espera. De nosotros depende que los destellos se conviertan en luz, pero esta sociedad no nos lo pone nada fácil. Recortar recursos económicos y humanos y desprestigiar la escuela pública es condenar a la exclusión a los menos favorecidos.

 

One Comment leave one →
  1. 22/09/2011 10:17

    Detrás de un gran alumno se esconde un gran profesor. Se podrían enumerar infinidad de grandes escritores, científicos, antropólogos…Todos ellos, seguramente, inspirados por grandes maestros. Esa visión de la docencia se está olvidando últimamente sin caer en la cuenta de la suma importancia que constituyen para la sociedad y el desarrollo de la cultura.

    El título de la entrada es muy acertado, sobre todo para esos profesores de alumnos de la ESO, incluso bachillerato algunas veces, que son víctimas de la sociedad en la que vivimos y pagan sus resentimientos de forma injusta con el profesorado. Esa película la vimos el año pasado en clase de psicopedagogía y creo que es un reflejo exacto de lo que ocurre todas las mañanas en la mayoría de los centros, soportando de forma estoica y valerosa todas las injurias y vejaciones de las que los profesores son víctimas.

    Un saludo muy fuerte!!!

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