Skip to content

Decrecimiento

17/09/2011

 Hay dos maneras de afrontar la crisis que padecemos, que no es sólo económica, sino también ecológica y sociocultural.

La pesimista, que habla de catástrofes, augura recesiones y se esconde en el miedo y la parálisis que no hacen más que acrecentar el problema. A ella pertenecen los que no aportan soluciones, sino que se dedican a sembrar la desconfianza. Algunos políticos sólo ven la crisis cómo arma contra el rival. Y el recorte en lo social parece ser la única solución.

La optimista, que es la de los que ven en el fracaso del sistema el camino para reconducir este mundo enloquecido en el nos habíamos embarcado. La integran un grupo de filósofos y economistas franceses que llevaban años predicando en el desierto y han visto cómo el desastre les daba la razón.

Su teoría del decrecimiento se define como la voluntad libre de abandonar el consumismo desaforado. Para ellos, la crisis es una buena noticia que parará por las malas- ya que no hemos querido por las buenas- la tarea suicida del “crecer por crecer”.

“Trabajar para vivir, no vivir para trabajar” decían nuestros abuelos. Pero parece que, desgraciadamente, lo hemos olvidado.

Se llaman a sí mismos objetores del crecimiento desordenado, que no es progreso, sino regreso, como ya se ha demostrado. El Planeta ya no aguanta más y las personas tampoco. Vivimos peor, y las perspectivas no son buenas.

Proponen un cambio de timón necesario que nos acostumbre a un nuevo modo de vida. Será difícil, pero no imposible. Nos ayudarán, además, las dificultades económicas que hemos provocado. Menos consumismo, menos productivismo, menos avaricia. Más poder vivir, más humanidad, más trabajo manual, más creatividad, más reparto.

“Tener más amigos, en vez de más coches”, decía un poeta. El decrecimiento no significa recesión ni estancamiento económico del que tanto se habla ahora, sino que pretende evitarlo, precisamente .

La solución depende de todos nosotros.  No se trata de vivir con privaciones, sino de disfrutar de la vida, sin ser esclavos del trabajo.

Resulta obsceno comprobar cómo hay gente, también algunos de nuestros diputados, que acumulan fortunas ocupando dos o tres puestos de trabajo, mientras otros están en paro. ¿Por qué no un horario moderado para todos, un trabajo único y reparto efectivo que permita a todos trabajar para poder vivir?

La riqueza se distribuiría y esos pocos, que no podrán gastar lo que tienen ni en diez vidas, dejarían que otros muchos vivieran la única que tienen.

También hemos dado la espalda a la naturaleza. Habría que reinventar la agricultura, que se ha hecho insostenible y ha eliminado a la vez calidad y mano de obra. Nos envenenan con pesticidas y nos roban oxígeno y productos sanos.

El reto es tan necesario como sugerente. Y el cambio deberá empezar desde abajo, desde la acción convencida de cada uno de nosotros. Porque políticos y empresarios no están por la labor.

Prefieren remendar el viejo sistema roto. Lo cual puede resultar muy peligroso. Las costuras pueden saltar de nuevo y el frío lo sentirán siempre  los mismos. Los de abajo.

Hoy, precisamente, se protesta en todo el mundo contra la economía especulativa y se pide una economía al servicio de las personas. En Madrid, también se ha hablado de decrecimiento.

6 comentarios leave one →
  1. 18/09/2011 18:49

    No sólo los autores franceses predican en el desierto con el tema del decrecimiento. Por aquí bien cerca, autores como Francisco Fernández Buey o sobre todo Ernest García (por cierto, de la UV…) llevan mucho tiempo alertando sobre la urgencia absoluta de reducir la huella ecológica de nuestros hábitos de producción y consumo. Las aportaciones de ambos son una puerta de entrada genial para quien tenga interés por este debate.

    Por cierto, como bien dices, parece que ésta y otras tantas cosas realmente necesarias sólo se tratan en las asambleas ciudadanas del 15M. La realpolitik parece demasiado ocupada con otras cosas…

    Me gusta

    • 18/09/2011 19:40

      Precisamente, en el enlace del término decrecimiento, hay un artículo de Fernández Buey.
      Ayer, Carlos Taibo estuvo en la asamblea del 15 -M en Madrid hablando de este tema.
      Una de las organizadoras dijo, micrófono en mano: “Esta es una jornada formativa y reivindicativa en la que contaremos con economistas críticos y personas que son eminencias en el campo del decrecimiento. Esperemos que nos dejen aprender tranquilos”.
      Un fuerte cordón policial les había impedido llegar a las puertas de la Bolsa. Ayer era domingo y estaba cerrada. ¿Tan peligrosa era la foto?
      A pesar de todo, hubo cinco ponencias. Todas interesantes.

      Me gusta

  2. 18/09/2011 21:16

    Lo veo bastante utópico, la verdad, pero no imposible. Yo creo que este año la mentalidad ha cambiado desde un punto de vista sociológico, las revoluciones magrebíes, las manifestaciones del 15-M, los altercados londinenses y otros hechos relevantes han sido cruciales para que la mentalidad ciudadana, al menos desde mi punto de vista, haya sufrido un gran cambio. Sería perfecto un mundo que funcionase de semejante manera y está en nuestro esfuerzo el poder conseguirlo. Tengo una amiga que estaba muy involucrada en el movimiento 15-M cuando se encontraba situado en la Plaza Mayor de Gandía y tuve ocasión de acudir a dos asambleas y recuerdo perfectamente que una de las ponentes citó esta teoría del decrecimiento en su exposición, yo no conocía su existencia y debo de decir que me sorprendió.

    Un saludo muy fuerte, Agustina.

    Me gusta

    • 18/09/2011 21:39

      Pero no podemos darnos por vencidos ni creer las profecías agoreras que venden el final de los sueños.
      Nada enriquece más a la persona que perseguir un imposible. Sin los ilusos como D. Quijote el mundo estaría quieto, porque precisamente lo han hecho avanzar los soñadores.
      Admitimos la utopía científica y nos deslumbramos con el necesario y válido progreso tecnológico. En cambio, negamos validez a las utopías eternas del humanismo y al deseo necesario de cambiar el mundo.
      De nosotros depende.

      Me gusta

    • 20/09/2011 14:26

      @ Vicente: el decrecimiento, efectivamente, es “utópico”, aunque opino que antes que asociar este concepto a la imposibilidad habría que entenderlo como la capacidad (totalmente necesaria y yo diría que afortunadamente incorregible) de proyectar y desear una realidad mejor. Hay un libro totalmente imprescindible sobre este tema que te recomiendo: Utopía e ilusiones naturales. Está escrito, precisamente, por Francisco Fernández Buey, del que precisamente hablaba en mi otro comentario. Admito que tengo debilidad por las teorías del maestro. Le puedes echar un vistazo aquí. Salut!

      Me gusta

      • 22/09/2011 10:14

        Muchas gracias Pau. El libro tiene muy buena pinta, en el enlace sólo puedo leer un fragmento del mismo pero intentaré conseguirlo y lo leeré. Como dije anteriormente, es una teoría que me llama bastante la atención, no conocía a Francisco Fernández Buey, únicamente la información del enlace que hay en el término decrecimiento. Estoy totalmente seguro que su obra me gustará.

        Un saludo muy fuerte y muchas gracias!!!

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: