Skip to content

Julios

13/07/2011

Parece que ya los veranos no son lo que eran. También nos los han arrebatado.

La época de las vacaciones y el descanso, de los temas ligeros, del dulce no hacer nada y  preparar la mente para los desafíos del otoño ha terminado.

Julio ya no es el mes de los embotellamientos y la canción del verano sino que se ha convertido en un mes tenso de ataques especulativos, de países al borde del abismo, actividad parlamentaria frenética y reuniones sin fin que, desgraciadamente, quedan en nada.

Los ciudadanos nos sentimos inermes al ver a Europa resquebrajada y nos preguntamos si alguna vez existió una Europa unida.

La moneda única, el ansiado euro que nos hizo sentirnos importantes al incluirnos en el club de los ricos es ahora un corsé insoportable que ahoga economías y amenaza con acabar con países enteros.

Los anfitriones ricos- Francia y Alemania – que nos acogieron con sonrisas, reniegan ahora de los pobres periféricos que gastan demasiado y tienen vacaciones excesivas.

Les estorbamos y nos culpan de males que ellos mismos originaron, porque el rescate de Grecia es en realidad el rescate de dinero que los bancos franceses y alemanes invirtieron en ella. No se resignan a perderlo aunque hundan a todo el país. La cartera manda.

Y no parece la solución un cambio de gobierno como repite a modo de mantra el PP.

Portugal, tras ganar los conservadores, ha sufrido un recorte terrorífico y su deuda ha sido reducida a bono basura, terminología fácil de entender por los mortales.

Es difícil atisbar una salida cuando los expertos, economistas, sociólogos o políticos, titubean a la hora de exponer soluciones.

Y más, cuando anuncian que hay que volver a la desregulación de los mercados que fue la causa de esta crisis.

Es difícil aceptar que nuestras vidas dependen menos que nunca de nuestra voluntad. Cuando agencias de riesgo desconocidas se demuestran tejedoras de nuestro destino y dueñas de nuestros bienes.

Sentimos un miedo difuso a lo desconocido y estos días de verano dejan de ser relajantes. Este tiempo extraño amenaza hasta a las estaciones.

Parece apuntar un mundo nuevo y el parto se presenta duro y difícil para todos.

¿Cómo protegernos si no conocemos de dónde viene la amenaza? ¿Si todo es tan global que recibimos golpes que se dan a kilómetros de distancia?

Quizá la clave esté en no replegarnos ni escondernos. Esté en mirar la realidad con ojos críticos y perder el miedo a actuar. Aunque nos equivoquemos.

Todo menos aceptar sumisamente lo que quieran imponernos.

Feliz y crítico verano.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: